Esa persona en blanco tenía estas hermosas cejas, y debajo de ellas estaban esos ojos límpidos como el agua otoño. Piel tan hermosa como el jade brillante. En el clima tan frío, llevaba una pieza meramente delgada sin recubrimiento, quien sabe de qué material de alta calidad. La vestidura blanca revoloteaba suavemente y flotaba en el viento frío. Haciéndole parecer una creatura celestial.
Aparentemente él no era consciente en absoluto en la atención de los innumerables ojos que vertían su mirada sobre él. Sus ojos, totalmente fijos en Lu Cang, podían solo contemplarlo con solemnidad.
Lu Cang se puso de pie completamente estupefacto.
Las personas con uniformes bordados a su lado, de repente s se arrodillaron y gritaron al unísono: —¡Su Majestad Pide a Lord Lu volver a la capital!—
Jing también extendió sus manos al frente, —Cang, vuelve por favor. ’Yo’ realmente te extraño.— Su suave voz era algo que Lu Cang no había oído antes, llevaba la belleza de ilusión hipnotizante y fascinante. [El ‘Yo’ que usa aquí es como si dijera ‘Yo, el emperador’]
Todo el mundo estaba mirando a Lu Cang con ojos sorprendidos. Esta multitud de personas, más o menos, habían escuchado la historia sobre el Marqués. Todos sabían que debido a su intento de regicidio, fue ejecutado.
¿Quién iba a pensar que el Marqués Lu no sólo seguía vivo entre ellos, si no además era alguien conocido por muchas personas y ahora estaba frente a ellos, quien era llamado el “águila” Lu Cang?
Sin embargo, lo más impactante, tan sorprendente que nadie pudo reaccionar en absoluto, era el hecho de que él era la pareja homosexual de esta increíblemente hermosa persona que utilizaba el real ‘yo’ profesándose a sí mismo como Jing el emperador.
Lu Cang, desde el principio, sólo pudo mantenerse quieto en su lugar, como si hubiera olvidado la manera de hablar.
Ansiosamente, Cao Xin se asomó y le instó a mirar por la ventana. Todavía en su aturdimiento, Lu Cang distraídamente volvió la cabeza para mirar hacia afuera. Esta era otra gran sorpresa.
La calle originalmente vacía, quien sabe desde cuándo, a ambos lados se había llenado de gente. Había toda una multitud arrodillada, la multitud vestía como guardaespaldas del palacio imperial. Cuando vieron a Lu Cang asomar la cabeza por la ventana, todos se inclinaron y gritaron al unísono, —¡Respetuosamente, le damos la bienvenida de vuelta a Lord Lu al palacio!—
Las voces perforaron hasta el cielo y resonaron por toda la ciudad de Hangzhou.
El rostro de Lu Cang se tensó. Ahora todo el mundo en toda la ciudad sabía sobre su amorío con Jing. Posiblemente iba hacer difícil para el no ser reconocido en su ciudad natal por este hecho. Por el resto de su vida, él tendría que asumir la vergonzosa reputación del hombre favorito de Jing.
—¡Xiao Cang, ven aquí, por favor! ¡He venido por ti! Así que, vuelve
Ambas manos de Jing permanecieron estiradas, esperando a que Lu Cang viniera a él. Su rostro emitía tal dulzura y amor, que sus rasgos de por si aventajados se hicieron más hermosos.
—¿En serio? ¡Darme tal excesivo honor!— Lu Cang repente se echó a reír a carcajadas.
Al momento siguiente, él hizo algo totalmente inesperado.
Lu Cang estiró su mano hacia su cabeza y desató la cinta que mantenía su cabello recogido en una coleta. De inmediato, su pelo largo hasta la cintura cayó como una cascada. Cubriendo su cuerpo.
Los hombres de Datong dejaban crecer y mantenían su pelo en muestra de piedad filial hacia sus antepasados. Para los hombres, tener el pelo largo no era nada especial.
Mientras la multitud seguía confusa por lo que él acaba de hacer, él repentinamente sacó una daga de su cintura. A la velocidad de un rayo, él levantó la daga y sin dudarlo cortó su larga cabellera casi desde su nuca. Manteniendo el mazo de cabello sostenido en su mano.
Toda la sala se hundió en silencio. Todo el mundo en secreto miró de reojo en dirección de Jing. No era posible hacer una conjetura acerca de la evolución de la situación.
Sólo pudieron ver el rostro de Jing perder su color, haciéndose mortalmente pálido. La calidez en sus ojos se disolvió, siendo sustituido por un resplandor frío y penetrante, mirando rígidamente al calmo rostro de Lu Cang.
Lu Cang dio un paso hacia delante. Se detuvo unos diez pasos de distancia desde donde Jing se encontraba. Extendió su mano y aflojo su agarre. El pelo largo y negro llevado por el viento cayó y se arremolinó como la seda a los pies de Jing.
—¡Para tí! De ahora en adelante, ambos debemos al otro nada— Por la esquina de su boca en realidad se filtró una sonrisa. Poco a poco, se retiró y se puso delante de sus hermanos.
Cao Xin y los otros estaban estupefactos, con sus lenguas entumecidas, mientras veían la escena, no sabían en realidad que era lo mejor para decir en esta situación.
—Regrese, su majestad—Lu Cang volvió a hablar—Como se puedes ver, corté mi cabello, lo que significa que esta vida, nunca volveré a Tongann. Pero puedes estar seguro, que sin duda, no volveré a acercarme a nadie más. Mi único deseo es que me dejes en paz—
Después de haber dicho esas palabras, como si concluyera su lista de deseos, desde lo más profundo de su ser, él exhaló un largo suspiro de alivio.
Jing estaba mordiendo con fuerza sus labios, incapaz de controlar los músculos de su rostro que comenzaron a temblar. Su vista se quedó suspendida en el pelo negro en el piso, sin moverse. Era como si sólo si solo cuando un agujero apareciera en el piso él estaría satisfecho.
—Deja a nuestro hermano mayor ir…— Ge Qing quiso pedir desde detrás de la espalda de Lu Cang, pero Lu Cang le impidió hacerlo.
—Rápidamente, olvídate de mí. El mundo es grande, un hombre como yo, no hay manera que no haya ningún otro. Dada la apariencia y el estatus de su majestad, ¿hay algo que no puedas obtener? No es necesario hacer tanto esfuerzo en una persona cuyo corazón esta deshecho como el mío ¿no?—
Lu Cang se cortó el pelo, pero es como si hubiera cortado todos sus deseos y preocupaciones. Toda entero ser se sentía tan ligero y relajado, tanto que incluso la forma en la que le hablaba a Jing era tremendamente cálida y amable.
—¡NO! ¡NO QUIERO!— Jing estaba mirando fijamente a Lu Cang. Al momento siguiente de repente gritó como un loco y causó que la multitud en la sala saltara sintiendo un escalofrió en su piel —Dime ¿Qué se necesita para hacer que cambies de opinión? Sea lo que sea, pídemelo – Jing dio un paso hacia adelante y luego otro, poco a poco, paso a paso, cada vez más rápido, hasta que acorraló a Lu Cang.
Lu Cang trató de forzar de nuevo su deseo de retirarse, pero al final no pudo evitar dar un paso hacia atrás hasta golpear el alféizar de la ventana.
Un rio de emociones nunca antes vistas se derramaban del hermoso rostro de Jing.
Lu Cang sabía que si vacilaba, sólo se pondría a sí mismo a la merced de otra experiencia dolorosa, en el abismo de la miseria, una lucha infernal entre ser amado o no, para siempre, sin una salida, ya que bajo ningún motivo podría escapar de nuevo. Y nadie podía salvarlo, por lo que sólo podía confiar en su propia determinación.
Endureciendo su corazón, Lu Cang con orgullo levantó la cabeza. —¡Mis disculpas! ¡Nunca en esta vida pienso volver!—
La expresión en el rostro de Jing era como la de alguien que ha escuchado su condena a muerte. Nadie se atrevió a mirar directamente a su cara, temerosos de que su dolor les afectaría.
Al momento siguiente, fue el turno de Jing que hacer algo que nadie se esperaba.
Él se apresuró a ponerse delante de Lu Cang. Cuando todo el mundo pensó que en su extrema furia, Jing tomaría su espada para matar ciegamente a Lu Cang por tener los nervios como para rechazarlo, él en su lugar, con un sonoro ‘thud’ se puso de rodillas en el suelo, con los ojos fijos en los ojos sorprendidos de Lu Cang y dijo palabra por palabra con sinceridad.
—¡Vuelve! Te lo ruego... — Todo el mundo se quedó estupefacto. Lu Cang también se quedó estupefacto. El sintió como Jing se acercó aún más y rápidamente se abrazó a sus piernas. Lu Cang se olvidó como moverse y no pudo esquivarlo o hacerse a un lado. Él simplemente se quedó tieso, como un pilar de piedra.
—¡SALGAN! ¡TODOS FUERA! —
Jing de repente rugió de rabia. Todo el mundo, como si despertara de un sueño, al oír la orden del gobernante del inframundo, se abalanzaron para ser los primeros en salir al exterior. Las expresiones de sus rostros eran de total incredulidad. Tras estar varios metros fuera de la casa vino, sus rostros todavía seguían con la misma expresión, rostros de quienes no pueden creer haber visto tal cosa extraña e increíble.
—regresa… regresa…vuelve... ¡por favor vuelve!— Parecía como si los nervios de Jing se hubieran roto y enloquecido. Desesperadamente comenzó a llorar mientras sacudía las piernas de Lu Cang.
No fue hasta que sintió una gran mancha húmeda en sus pantalones que Lu Cang finalmente se dio cuenta que Jing estaba realmente llorando.
Jing... llorando... Por un momento, Lu Cang pensó que estaba soñando, y entonces creyó que había sido asesinado y estaba alucinando en su lecho de muerte justo antes de pasar a mejor vida. No pudiendo creer lo que sucedía, llevó un dedo a su boca y mordió tan fuerte como pudo.
Pero los hechos eran hechos.
Jing realmente estaba abrazando sus piernas con fuerza, negándose a dejarlo ir, incluso hasta el punto de comenzar a llorar como un niño, él incluso sollozaba ruidosamente— ...Vuelve, Cang... Vuelve...te estoy rogando… regresa…—
Entre nosotros dos, uno de nosotros debe estar completamente loco.
Lu Cang estaba perdido, pensó sombríamente: El mundo debe estar derrumbándose a pedazos.
Jing en realidad lo está abrazando y derramando lágrimas por él. ¿Esa misma persona que le gustaba jugar con él cruelmente tratándolo como un juguete, Jing? ¿El orgulloso que se consideraba a sí mismo como insuperable en este mundo y que creía tener el derecho de ser arrogante y altivo, Jing? ¿Esa misma persona que siempre vestía de blanco y reía maliciosamente, Jing?
—No puedo... Yo no puedo más— Totalmente anonadado, Lu Cang no se dio cuenta que había dicho aquello en voz alta.
En el momento siguiente, Lu Cang se convirtió en una nube de algodón de azúcar que flotó en el abrazo del hombre que lloraba como un niño.
Desde el principio, incluso si tengo que morir, yo ya soy incapaz de escapar de estos brazos. ¡Patético de mí! Pensar que cortando mi pelo y prometiendo permanecer soltero por el resto de mi vida, sería capaz de romper con Jing. De hecho, lastimosamente soy demasiado ingenuo.
El último pensamiento de Lu Cang fue el cuchillo que cortó su determinación. Él débilmente e inclinó para acurrucarse en el pecho de Jing. Y sin más, se desmayó.
Llevando a Lu Cang en sus brazos, Jing salió de la casa Tianxiang. Y rápidamente entró en su magnífica carroza. Entonces gritó: —¡Rápido, esta misma noche nos dirigiremos a Tongann!—
Con incredulidad y completamente confundidos, Cao Xin y los hermanos miraron la escena con ojos perdidos, Jing levantó una ceja, como si sus palabras estuvieran dirigidas específicamente a ellos —¿Por qué todavía en el mundo de los sueños? ¡Tomen rápido sus caballos, nos dirigiremos a Tongann Juntos!
La gran y poderosa procesión se dirigió de nuevo a Tongan esa misma noche. Todas las personas todavía mantenían sus expresiones de desconcierto. Obviamente, todavía incapaces de adivinar qué tipo de método aterrador hizo uso su majestad para conseguir traer a su amante de vuelta.
[…]
Lentamente, Lu Cang abrió los ojos para contemplar gratamente un par de ojos tan hermosos como la luna brillante. Lu Cang podía sentir que el Jing en este momento era particularmente diferente al de antes.
Al igual que una luna que había arrancado las nubes que trataban de opacar su rostro. Jing echó a un lado su orgullo, así como su autoestima, dejando al descubierto sus sentimientos y exponiendo su verdadero ser en frente de otras personas.
Lu Cang lo supo entonces: desde de este momento, ellos dos, por primera vez estaban REALMENTE Juntos.
FIN del Segundo libro.
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