lunes, 7 de septiembre de 2015

Capítulo VIII

 Miseria

En comparación con el Palacio Imperial y sus extensos jardines, el lugar de residencia de Xi Zhen tenía un ambiente más similar al lugar temporal de Lu Cang cercano al puente Yue Long, los jardines eran preciosos y tranquilos, y una brisa fresca suave marcaba la llegada de la primavera.

Jing arrastró a Lu Cang a través de un puente sobre un estanque artificial. Xi Zhen los recibió desde la distancia, riendo, —Su majestad... y Hermano Mayor Cang ¿Que les llevó a dos tanto tiempo? El té que preparé está casi frío. —

Este palacio estaba construido sobre un lago... ¿Cuánto trabajo no habrán puesto en él? Lu Cang pensó ociosamente y juzgando el aspecto del mismo, Xi Zhen no era cualquier noble regular.

Xi Zhen sonrió con gracia e hizo pasar a los dos dentro, haciendo caso omiso de la expresión un tanto irritable de Jing.

—Esta es mi joven prima Xuan Yuan Xi Zhen. Conocida como la princesa Xi Zhen, antes de casarse. —

Lu Cang no pudo responder a la parte de “prima” y se quedó mirando fijamente a Jing. La situación era muy incómoda, por lo que Xi Zhen se hizo cargo de explicar. —... Después de casarme, mi título es Zhen Guifei*. Yo soy la figura madre del Imperio de Datong. —

 — ¿Qué?— La taza de porcelana en manos de Lu Cang cayó al suelo, y él se levantó de su asiento. Jing estaba bastante frustrado, ya que no había planeado revelar su relación con Xi Zhen por el momento, pero no negó las palabras de Xi Zhen tampoco.

Lu Cang se quedó inmóvil con mil palabras atoradas en su garganta, mirando estúpidamente al espacio hasta que finalmente cayó de nuevo en la silla después de algún tiempo. Teniendo en cuenta la edad y el estatus de Jing, era imposible que no estuviera casado, pero nunca esperó que la Emperatriz se mostrara a sí misma tan pronto. Por otra parte, era Xi Zhen, a quien conocía desde hace algo de tiempo.

—Hmmp— Jing se aclaró la garganta, llamando la atención de Lu Cang de nuevo a él. —Xiao Zhen y yo estábamos prometidos antes de nacer por razones políticas. Ahora, ella es quien ocupa el lugar más alto en el harem de Datong—

Xi Zhen sonrió ampliamente. Su ropa masculina no podía ocultar el hecho de que ella era una mujer, y Lu Cang se reprendió por no darse cuenta antes. No sólo fue  incapaz de reconocer a Jing como un hombre en ropa de mujer, también fue incapaz de darse cuenta que Xi Zhen era una mujer aun cuando llevaba un atuendo masculino.

Enojado y algo herido por su propia estupidez, Lu Cang comenzó a elevar la voz, — ¿Por qué me estás diciendo esto? ¡No tiene nada que ver conmigo!— Él se levantó y se dirigió hacia la puerta, pero como de costumbre, Jing lo asió de nuevo.

Jing presionó firmemente a Lu Cang en la silla y se volvió hacia Xi Zhen. —Xiao Zhen Lu Cang ha recibido mi favor. Él ahora es considerado mi concubina, por lo que tienes que enseñarle y corregirlo a partir de hoy, estrictamente —

Lu Cang quiso explotar de la ira. — ¡Tú pedazo de mierda! ¡Saco de mierda de perro! ¡¿Recibir tu favor?! Pila de basura, ¡Qué tontería de concubina de harem! ¡Bastardo! Suéltame... ¡déjame ir! — Gritó y se sacudió, tratando de liberarse de las garras de Jing.

Xi Zhen fingió no oír todo aquel lenguaje soez. Ella se inclinó un poco, — Entendido—

—Lu Cang es un testarudo... Estaré ocupado con todo el asunto de la expedición Yujia de nuevo, así que no me puedo quedar a velar por él. Te lo dejo para que le enseñes un poco de disciplina, esperaré que sea más obediente cuando vuelva...— Él envió una sonrisa ladina a Lu Cang, dando a entender que con Xi Zhen no se jugaba.

— ¿La Expedición Yujia?... Su majestad, ¿qué área estás conquistando? — Como si no lo hubiera oído la primera vez, Xi Zhen se centró en el hecho de que habría una batalla. Aunque ella seguía sonriendo, parecía una persona totalmente diferente, nerviosa esperando la respuesta de su emperador.

Jing se burló, — ¿Dónde más tendría que ir personalmente a conquistar? —

Al ver la cara de Xi Zhen pálida, él cedió. —De  todos modos, no tienes que molestarte con este asunto, ayuda a cuidar de Lu Cang—

Él agarró a Lu Cang y lo empujó hacia Xi Zhen, y rápidamente se dio la vuelta y se fue.

— ¡Hey!  ¡¡TÚ!! — Un medio ajeno Lu Cang quiso perseguirlo, pero Xi Zhen agarró su mano, negándose a dejarlo ir. Para una chica, ella era realmente muy fuerte.

—Hermano Jing—

Así que esta es la forma en la que se dirigía a él... Lu Cang no pudo evitar sentirse un poco celoso.

Al oír su nombre, Jing dudó por un momento, pero finalmente se detuvo. — ¿Qué es? —

Xi Zhen dudó por un momento, luego de repente se puso de rodillas, arrastrando a Lu Cang hasta un medio arco torpe. —Yo... Yo sé que la traición es un delito de suma gravedad, pero por favor... por favor... después de tantos años de apoyo, perdona... ¡perdonarle la vida! —

A pesar de su tono desesperado, Lu Cang no simpatizaba mucho. Estaba demasiado ocupado preguntándose quién era 'ese hombre'. ¿Por qué se Xi Zhen estaba pidiéndole a Jing perdonarle la vida? Aunque su propia relación con Jing estaba en bastante mal estado, no podía dejar de preocuparse por la otra persona.

Jing no respondió, sólo movió la muñeca una vez y siguió caminando, dejando tras de sí la fragancia de los lotos del estanque y la cara triste de la princesa Xi Zhen.

—Tú le preguntaste sobre preservar la vida de ¿Quién?… — Viendo como Xi Zhen había olvidado que había alguien alrededor, Lu Cang no pudo evitar hacer la pregunta.

Sorprendida, Xi Zhen miró a la cara de Lu Cang antes de dejar que la mirada de tristeza se desvaneciera.

—El Hermano Jing te ha dejado a mi cuidado, ¿qué quieres aprender primero? Modales, etiqueta del palacio… así sabrás servir a Hermano Jing y a mí la próxima vez...— Ella se cubrió la boca con la larga de seda blanca de su túnica y no podía dejar de reír, su expresión era alegre.

Al oírla burlarse de su relación con Jing, Lu Cang inconscientemente se sonrojó. Tanto su relación como la de Xi Zhen con Jing era extraña. Sabía que no tenía derecho a hurgar en sus asuntos. Son esposos desde jóvenes, y primos. Por supuesto que eran cercanos. Entonces, ¿qué era él exactamente?

¿Algún tipo de juguete inusual?

Lu Cang se rió de sí mismo, y sin rodeos se dejó caer en una silla frente a Xi Zhen, tomando un gran sorbo de té.

—Hermano Jing se prepara para abandonar el país...— Sin él tener que preguntar otra vez, Xi Zhen comenzó a hablar.

—Sí —Lu Cang asintió.

—El imperio de Datong es una gran potencia militar, pero este otro país pícaro ha estado alrededor por algunos años. Todo el mundo sabe que el hermano menor del ex emperador, el tío de Jing, Xuan Yuan Yongyi había desertado y formó su propio pequeño país llamado Luo, pero nunca quedó claro por qué Datong no había enviado a su ejército para aplastar a Luo, que era gobernado por un rebelde. El Gobernador de Luo... es mi padre...—, Xi Zhen confesó.

Lu Cang asintió con la cabeza. Ah… así que esto no era tan complicado.

Pero de repente pensó en algo, —Ah, pero ¿no eres tú prima materna de Jing? —

—Soy su prima paterna, pero mi madre era prima materna de su madre

—Ah...—, Era bastante complicado. Lu Cang, sin saber qué decir,  se quedó mirando.

Xi Zhen miró a la cara apedreada y soltó una carcajada, pero rápidamente volvió a su expresión neutral, — ¿Sabes? Te pareces a mi padre cuando haces esa expresión... — Antes de Lu Cang pudiera reaccionar, Xi Zhen lo golpeó. — No hablemos de esas cosas deprimentes. ¡Tenemos que hablar de tu futuro en el palacio! —

— ¿Qué? — Lu Cang de repente saltó— ¡¿Quién dice que yo quiero vivir en el palacio?! —

Xi Zhen pacientemente lo miró. — ¿No entiendes lo que significa ser un guardia de la corte interna? —

¡Dios mío! ¡Alguien venga a salvarme!

Después de escuchar la descripción de trabajo, Lu Cang quería colapsar. Su responsabilidad era garantizar la seguridad del emperador durante todo el día. Un título impresionante, pero el trabajo era duro. Estar de pie por el emperador en la corte, durante sus viajes, inspecciones,  aun cuando el emperador visitara a sus concubinas. En pocas palabras, una guardia de la corte interna era como un sirviente personal del emperador.

—No quiero ser su guardia de... lo que sea...Yo quiero volver a Hangzhou—

—Quieres, ¿pero puedes?—Xi Zhen se burló y levantó una ceja, recordándole su situación actual.

Recordando la droga que Jing  forzó en él, así como las consecuencias para sus hermanos si se escapaba, Lu Cang se calmó.

Pero...

—Pero ¿No estas casada con Jing? ¿Por qué lo estás ayudando a vigilar... vigilar...?—, Lu Cang no sabía cómo hacer referencia a sí mismo, por lo que volvió a sonrojarse.

—... Ayudar a cuidar de su mascota masculina es raro, ¿no? — Un cierto tipo de tristeza flotaba en el rostro de Xi Zhen. Se levantó y se acercó a la ventana abierta, — Desde joven, sabía que iba a ser la esposa de Jing, y mi madre me enseñó a ser una buena emperatriz. Lo más importante era saber cómo cuidar a personas como tú— Xi Zhen bromeó, pero envió escalofríos por la espalda de Lu Cang.

Las mujeres del harem vivían entre cuentas de esmeralda, pero debajo de toda la seda, sus corazones solo podían llenarse de melancolía.

¿Tendría él que sufrir la misma suerte que ellas? Los recuerdos de él jugando feliz y disfrutando de su libertad de nuevo en la montaña hacían mella en su interior.

Como si hubiera leído sus pensamientos, Xi Zhen no pudo evitar reírse. —No tienes que preocuparte tanto, Jing… él— Hizo una pausa por un momento, —él es un hombre voluble. Después de que haya jugado contigo lo suficiente, serás capaz de obtener tu libertad de nuevo—.

— ¿De verdad? — Parecía una buena noticia, pero Lu Cang no era exactamente feliz ¿Quién querría ser un simple juguete del cual podían deshacerse? Él estaba luchando para encontrar excusas para el descontento en su corazón.

—Pero, si me sigues obedientemente, tal vez Jing cambie su mente cuando vuelva y te deje ir. No podemos decirlo con certeza—.Ella vio algo ligero en los ojos de Lu Cang, pero aun así se mantuvo ajena a las consecuencias de sus palabras. —Aiya, A partir de hoy en adelante, sólo haz lo que yo te diga, vas a estar bien. Estoy cansada. Sirviente, por favor toma al maestro Lu Cang a la corte Wangsong para que descanse— Una asistente femenina apareció desde detrás de la puerta para dar paso a Lu Cang. Aunque su cabeza se llenó de un millón de preguntas y él seguía sin entender plenamente las palabras de Xi Zhen,  en silencio siguió a la sirviente para evitar involuntariamente ofender a alguien en el palacio.

[…]

Los días en el palacio eran aburridos y pasaban rápidamente. Jing pronto abandonó  la ciudad prohibida con el ejército imperial para conquistar Luoguo. En el día que fueron a ver al ejército salir, Lu Cang recordó sentir sus pupilas temblar cuando vio a Jing en su armadura de oro, cabalgando como una especie de Dios, y cuando Xi Zhen se rió y le preguntó acerca de su relación, él miró hacia abajo y tercamente se negó a admitir que era incluso amigo de ese hermoso hombre.

Los informes llegaban con frecuencia desde el campo de batalla, pero Lu Cang se dio cuenta que Xi Zhen estaba muy callada, y aunque todavía trataba de aparentar fortaleza frente a él, siempre se sentaba en soledad en la ventana, mirando tranquilamente al lejano horizonte .

Después de todo, su padre... Lu Cang nunca había conocido a su propio padre, y sabiendo que Xi Zhen era miserable bajo su superficie animada y cariñosa, no podía evitar sentir simpatía por ella.

Mientras Jing estuviera lejos, todo estaría bien.

Aunque él sentía algún tipo de vínculo emocional con Jing, después de todo el dolor y el sufrimiento que había pasado por su culpa, Lu Cang todavía tenía miedo de su regreso inminente.

Mientras él estaba aterrorizado de la manera que Jing utilizaba su cuerpo, no estaba dispuesto a admitir que también odiaba ver a Xi Zhen tan deprimida. Las personas que pasan mucho tiempo juntas, inevitablemente, desarrollan sentimientos, y aunque Xi Zhen lo obligaba a estudiar las reglas del palacio cada vez que lo veía, pensaba en ella como una de sus muy extrañados hermanos de la montaña, una buena amiga en esta lujosamente solitaria existencia, y él no tenía ningún deseo de verla soportar el destino de su padre y esposo siempre en guerra.

Lu Cang oraba diariamente por que Jing no regresara para poder seguir viviendo libremente y sin preocupaciones en el palacio, pero su suerte pronto se secó y un mensajero se le acercó una mañana soleada para decirle del retorno victorioso del ejército imperial.

Maldición, ¿por qué tenía que volver? Lu Cang aspiró cuando casualmente escaneó a la multitud y las concubinas juntándose.

Después de numerosas filas de tropas, finalmente alcanzó a ver a Jing — el emperador cuyo rostro parecía de alguna manera poco familiar, vestía con ropas de la corte, rodeado de ocho abanderados regiamente desplazados más allá de él.

¿Puede verme?... ¿el me mirará?

Lu Cang mismo estaba arrodillado entre un equipo de guardaespaldas, y aunque él todavía estaba resentido por el regreso de Jing, aun así sacó esas palabras desde su corazón, un poco esperanzado de que Jing lo echaría de menos.

Pero ese día fue decepcionante. Jing ni siquiera se permitió echarles a los guardaespaldas un vistazo, y más tarde, cuando Lu Cang lo siguió detrás de Xi Zhen para saludarlo en el harem, Jing ni siquiera les dio una sonrisa, como si se hubiera olvidado por completo de su emocionante nuevo juguete.

— ¡Lo siento! Pero tengo que decirte algo...—, Jing miró fijamente a una esperanzada Xi Zhen, — Xuan Yuan Yongyi ha sido capturado vivo por el ejército imperial...—

Jing no continuó porque Xi Zhen de repente gritó y se tambaleó hacia atrás en el suelo, con las manos sobre los ojos al tiempo que las sirvientas del palacio se apresuraron a recogerla.

Jing sacudió sus muñecas para señalar a las criadas que la asistieran, y fríamente dio la vuelta haciendo un gesto para que el conductor de la silla de sedan** lo siguiera, dejando atrás a los extraños en la habitación. Lu Cang estaba clavado en el suelo, odio creciente en su interior. Se quedó mudo, pero clavo una mirada asesina a la espalda de Jing mientras salía.

¡Ah! ¿Es este hombre era una persona? ¡¿Es incluso humano?! Después de que Jing lo había devastado, lo arrojó a un lado tan descuidadamente como si fuera transparente.

[…]

—Xi Zhen, ¿estás ahí? —

—Xi...— Después de regresar a sus habitaciones, pensamientos plagaron la mente de Lu Cang hasta que no pudo dejar de pensar en buscar a Xi Zhen y pedirle que le dijera la verdad y dejara salir su miseria, pero el sonido de la voz de Jing desde el interior le hizo tragar con fuerza el resto de su llamado.

Él apretó su mandíbula con fuerza. Aunque el espionaje era realmente desvergonzado, él todavía estaba lleno de rabia e ignoró su moral, haciendo un pequeño agujero en la ventana. Lo que vió le hizo sacudir con sorpresa.

Él había esperado ver Jing y Xi Zhen enfrentarse entre sí, pero en la habitación estaba Jing, de espaldas, frente a un hombre desconocido que estaba atado a un pilar. Por lo que este era el hombre que estaba escondido en la silla de sedan, Lu Cang había pensado inicialmente que la persona en la silla era una belleza tomada del harem Luoguo como botín de guerra.

Por la expresión del desconocido, estaba resignado y débil, completamente diferente a la hermosa mujer que él había esperado. Era alto y corpulento, incluso más grande que él y Jing, y su rostro era muy masculino. Sorprendentemente, se veía envejecido, totalmente opuesto a lo que muchos esperaban.

El desconocido parecía cansado, como si acabara de despertar, y como prisionero de guerra, sus ojos no tenían ninguna hostilidad, simplemente un agotamiento indescriptible.

—Estás de regreso, ¿cómo te sientes al respecto? — La voz de Jing sonaba extraña, llenando a Lu Cang con una emoción que no podía describir.

—...Pensé que nunca había tendría la oportunidad de volver, nunca hubiera pensado que me encontraría a mí mismo aquí...—, Aunque débil, su voz sonaba como la de un héroe, o lo que quedaba de uno, esto hizo que Lu Cang se sintiera triste por él.

Lu Cang estaba confundido. Esta era la residencia de Xi Zhen, ¿por qué se había convertido en la prisión de este hombre?

—¿Realmente? Me subestimas — Jing se agachó frente al hombre, y Lu Cang vio claramente que sus manos fueron debajo de su ropa, apretando poco a poco su agarre...

El rostro del hombre se contrajo levemente, tratando de ocultar su malestar, pero, finalmente, sus ojos se debilitaron y mostró el caos en su mente.

—Al final deje que regresaras, debes querer quedarte  aquí por el resto de tu vida... —, una sonrisa de satisfacción derivó en el rostro de Jing mientras se inclinaba para frotar sus labios, sus manos comenzaron a frotar el cuerpo del hombre, y un ambiente lascivo lleno la sala.

Lu Cang alejó su cabeza de inmediato pero, no pudo evitar volverla una vez más para ver las dos figuras entrelazadas. Lentamente bajó la cabeza, a pesar de que estaba de pie en un jardín de flores en plena floración, todo su cuerpo se sentía fríamente rígido e incapaz de moverse.

Jing se alejó cuando el beso terminó, —Yongyi, sólo han pasado unos pocos años, tu auto control se ha desvanecido —

Los labios del hombre estaban rojos e hinchados y su respiración era pesada. Luchó con sus palabras por bastante tiempo, — Si recuerdas como era nuestra relación, aunque sea un poco, déjame ir, déjame vivir y valerme por mí mismo...—

Emociones complejas barrieron los ojos de Jing. Tanto Yongyi como Lu Cang estaban a la espera de su respuesta, pero de repente se dio la vuelta y dijo con frialdad— Lu Cang, has oído suficiente, ven aquí—

Lu Cang respiró fuerte, sin atreverse a moverse. Jing rápidamente se acercó, y agresivamente lo arrastró hasta la habitación. Aunque el desconocido estaba atado e inmovilizado al pilar, la chispa en sus ojos no disminuyó cuando Lu Cang los encontró.

Jing empujó a Lu Cang y con rudeza  torció su brazo contra su pecho. —Adivina, supongo que debes saber lo que hago con este chico—

Yongyi miró Lu Cang quien estaba siendo fuertemente sujetado por Jing, de alguna manera, su cara se puso roja y el color se propagó a su cuello, así, para ocultar su vergüenza, él resueltamente negó con la cabeza, —¡No lo sé! —

Sabiendo que el hombre podía fácilmente indagar la situación entre él y Jing, Lu Cang comenzó a temblar de vergüenza.

Jing soltó a Lu Cang y lo empujó, decidiendose ahora a agacharse frente al otro hombre. Levantó la barbilla de este hasta que sus ojos se encontraron, y luego comenzó a rasgar con locura a su ropa.

—¡¿Qué estás haciendo?! — El hombre rugió, pero no pudo detener las acciones de Jing — el sonido de la tela desgarrándose se mezclaba con su voz, y pronto estaba desnudo. Las cuerdas destacaron sus fuertes músculos, y los restos que quedaban en su cuerpo de tela le hacía parecer aún más erótico.

—Tío*** Yongyi, toma un buen vistazo a lo que voy a hacer ahora—

Lu Cang no pudo procesar la parte de “tío” antes de que Jing se acercara y se dejara caer sobre su cuerpo como un lobo... La gradualmente alta temperatura de su cuerpo y sus dedos deslizándose revelaron sus intenciones, que hablaban sin palabras.

—¡No! —

La aparición de Yongyi lo había arrojado todo al caos y la confusión. Incluso después de su reencuentro, Jing no mostró indicios de calidez, sólo deseos de sexo desde el principio.

Aunque esta no era la primera vez que Jing utilizaba la violencia para obligarlo, Lu Cang nunca había visto a un Jing tan aterrador antes. Su carácter tranquilo se había ido, el aire se llenó de furia y sus ásperos y violentos dedos estaban por todo el lugar, dejando numerosas estelas de marcas rojas, feas y embarazosas.

—¡NO! ¡Estás loco! ¡Déjame ir! —, Puro terror se apoderó de su corazón.  Él sabía que si Jing estaba asolando su cuerpo en este estado, nunca vería el sol de mañana. —¡Aléjate! —, casi petrificado, Lu Cang se olvidó que había alguien más en la habitación. Gritó con todas sus fuerzas, sus temblores se filtraron en sus palabras mientras intentaba golpear a Jing, por lo que mordió su hombro tan fuerte como pudo cuando lo alcanzó. Jing estuvo completamente inmóvil un segundo, y continuó ferozmente desgarrando su ropa.

Ropas esparcidas por el suelo, el hombre al lado ya no podía soportar el ver  tales tormentos crueles, —¡Detén esto, Xuan Yuan  Jing! déjalo ir ahora, ¡¿qué estás haciendo?! ¡¿No conoces la vergüenza?! —

Los ojos de Jing se hicieron más fríos, por lo que Lu Cang se estremeció. Los dedos por encima de él con fuerza entraron en su piel desnuda, el dolor ahogo  por completo el placer, por lo que Lu Cang jadeo en miseria.

—Ah...—, El dolor hizo que su cuerpo se contrajera y apretara contra los dedos intrusos. Lu Cang gritó involuntariamente.

—Yongyi, ¿Puedes oírlo? ¿Te acuerdas de aquella noche que gemiste y gritaste debajo de mí, llorando mientras yo te ayudaba a venir?—, Jing miró el cuerpo sin vida de Lu Cang, sus dedos empujando y saliendo rápidamente a la espera de una respuesta del tercer hombre.

Lu Cang estaba tan adolorido que ni siquiera podía gritar, y la deliberada ignorancia de Jing a su silencio, hizo que su corazón convulsionara dolorosamente.  Él era más un objeto que una persona, un objeto para que otros lo utilizaran cuando quisiesen, un objeto que Jing tomó cuando su verdadero amante se escapó.

Su cuerpo fue violentado sin comparación, manos frías lo sostuvieron y violentamente lo empujaron a las partes más profundas del infierno, el dolor en su corazón le causó un sollozo incontrolable.

Lágrimas rodaron por sus mejillas como gotas de lluvia, derramándose sobre el suelo como jadeos tranquilos, sus manos apoyadas en el suelo en una posición humillante, acomodándose a la destrucción de Jing. La conciencia de Lu Cang comenzó a desdibujarse.

—¡Tu eres una bestia! ¡Yo estaba ciego! ¡Yo estaba ciego por aconsejarle a mi hermano cederte el trono!— El hombre al parecer no podía soportar ver la escena que se desplegaba por más tiempo,  el ambiente de la habitación y la vista delante de él, sus genitales mostraron signos de emoción. Vergüenza se convirtió en rabia, y las palabras que pronunció fueron más duras que cualquier otra palabra que hubiera pronunciado nunca.

Jing tomó aquellas palabras duras, y bruscamente salió de Lu Cang. Lu Cang gritó en estrés y dolor, totalmente flácido. Al retiro Jing, una sensación de pánico se deslizó en su conciencia. Su canal anal estaba gravemente desgarrado, una gran cantidad de sangre fresca salía de su entrada, y corría lo largo de los muslos y directamente sobre el suelo.

Jing apenas le echó un vistazo, y  se giró para mirar al otro hombre: el príncipe desertado, el padre de Xi Zhen, Xuan Yuan Yongyi. Fríamente miro hacia él durante algún tiempo antes darle una bofetada en la cara con saña.

—¡Bastardo! ¡¿Quién te pidió que convencieras a mi padre para pasarme el trono a mí?! ¡¿Quién te pidió fingir que nada pasó cuando me obligaste a casarme con tu hija?! ¿Quién te pidió evitarme como la peste? ¿Quién te pidió elegir la traición sobre permanecer a mi lado?... ¡Claramente sabias que no quería nada de eso! —

Impresionado por los gritos de Jing, Xuan Yuan Yongyi miró hacia arriba, de inmediato sus labios fueron tomados.

—Nnh —el apenas tuvo tiempo de gritar antes de que Jing empujara su eje contra su garganta, con su mano presionando la cabeza del Yongyi, sus caderas moviéndose vigorosamente, la misma parte que había sido sacada de Lu Cang fue velozmente forzada en la boca de este hombre.

Un Lu Cang desnudo y completamente incapaz de hablar miró la escena delante de él: este hombre de la realeza, tío de Jing, sufría con los ojos cerrados, el objeto en su boca le impedía hacer cualquier sonido. Lágrimas de dolor caían de sus ojos , su fuerte cuerpo ligeramente tembloroso.

A pesar de la miseria de todo, un poco obtuso, incluso Lu Cang podía ver las chispas entre los dos.

Entonces... No había espacio para su existencia.

Lu Cang no supo cómo recobró la compostura,  tranquilamente recogió sus ropas dispersas y rotas, vistiéndose con cuidado, se puso en pie y con calma salió, dejando la confusión y el olor de la sangre, las lágrimas y el sexo detrás en esa habitación.

Mientras caminaba a las puertas del pequeño patio, descuidadamente se topó con una figura apresurada.

—¡Dios! ¡Hermano Mayor Cang! ¿Qué pasó? —

Era Xuan Yuan Xi Zhen, sus doncellas jadeantes se arrastraban detrás de ella, había una pesada tapicería en sus manos, claramente apenas había despertado y se precipitó a ir allí.

—¿Qué? —Lu Cang se esforzó para hacer calmo el sonido de su voz, pero se encontró con que estaba temblando incontrolablemente—

—¿Por qué... por qué lloras? —

Xi Zhen se quedó mirando el rostro de Lu Cang, y aunque ella lo pedía, podía ver las respuestas en sus ojos.

—Ah... Un poco de arena, probablemente se metió en mi…—, levantó las manos en un intento de borrar las lágrimas de su rostro, forzando una sonrisa.

—Vamos… vamos a buscar un lugar para hablar correctamente, — Él extendió la mano y la arrastró a otro lado del patio en la dirección opuesta.

—¡Yah! ¿Qué estás haciendo? ¡Estoy aquí para encontrar a Jing! —

A pesar de su lucha, Lu Cang la arrastró lejos desesperadamente.

Una repentina ráfaga de viento se levantó y elevó la arena por todo el patio. Lu Cang tiró de Xi Zhen y caminó con ella sin rumbo, su mente sin dirección, como el viento. Sin importa qué, no podía explicar el confuso dolor en su pecho

No me enamoré de él…

¡Yo no…Yo no lo amo!

Negando frenéticamente los sentimientos en su corazón, sus emociones eran más turbulentas que los pétalos que volaban temblorosos en el viento.  Lo más horroroso era que, sin importar que, no podía quitarse de encima la imagen de aquellos dos hombres enredados en su mente.

—¡No! —, Por fin gritó en voz alta, impotente, desplomándose en el suelo.


Notas sobre la Traducción

*Guifei = Concubina de alto rango.

**las sillas de sedan o los silletes de sedan eran estos pequeños compartimientos que eran cargados por dos o cuatro personas como medio de transporte entre la nobleza. 

Nota adicional: Tanto cuando Jing dice “Prima” y “Tio” lo hace de una forma rara, como un título y en un lenguaje antiguo, que es la razón por la cual de primera mano Lu Cang no le entiende.

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