El tonto bandido captura a su esposa
Junio. Un reflejo del cielo del sur.
En el próspero lago del este de Hangzhou, un ferry finamente elaborado en un modelo oriental zarpó. El sonido del delgado bamboo se dispersó con el gentil viento del lago. La fragancia parecía intoxicar a cada de uno de los pasajeros.
Pero hoy, el suave balanceo de los lirios y los lotos flotando elegantemente sobre el lago fallaron en capturar la atención de los transeúntes que corrían de aquí para allá. No, hoy, toda la atención estaba en el joven vestido en ropas de color blanco encaramado en la proa del ferry.
Había una cualidad de indescriptible gracia romántica sobre su figura, la blanca y finamente bordada túnica confuciana ondulando en contra del viento. Su largo y oscuro cabello, despeinado y suelto, cayendo en una cascada hasta su cintura, balanceándose en el viento junto a su ropaje blanco. Había una pisca de descuidada magnificencia más allá de las palabras, así como su entera persona desprendía un aura, casi como si descendiera de las mismas cunas del paraíso. Aquellos que estaban sobre el bote pasaban y le miraban con ojos bien abiertos y atontados.
Pero él se había acostumbrado hace tiempo a ser el centro de atención. Y así se mantenía, no permitiendo que las miradas de las multitudes perturbaran su bien pulida postura. Solo le importaba tener su mente en la conversación que estaba teniendo con el sirviente parado a su espalda.
—Debo decir, Xiao Yue, el movimiento que el maestro me ha enseñado es bastante impresionante. ¡He estado de pie en la proa de este bote por una hora y no me he movido una pulgada!—
Pareciendo satisfecho, él se dio la vuelta y le dio a su sirviente una sutil sonrisa.
Por un momento, aun la resplandeciente belleza del lago fue drenada de su color.
—¡¡Waah!!!— Su sonrisa podría no haber significado mucho, pero un grito repentinamente se escuchó en el bote adyacente.
Al final resultó que algún pasajero pasado de peso fu encantado al ver tanta belleza y cayó al agua de cabeza trayendo consigo un oleaje de risas.
—hoy finalmente comprendo porque el emperador de Han fue tan lejos como para regalar al hijo de una concubina tierras y riquezas. Así que aquellos hombres con una belleza tal que pueden corromper ciudades y destruir estados realmente existen— Un hombre, vestido como un erudito susurró a su amigo—
Pero una fría mirada repentinamente lo llevo a guardar silencio.
— ¡Insolencia! —antes de que el pudiera descifrar de donde venía la voz una sombra había saltado por los aires. En cuestión de segundos, el cabello atado en un moño en la cima de la cabeza del erudito se había ido. Mirando alrededor, el hombre encontró su cabello balanceándose en las manos del joven guardián llamado Xiao Yue.
“Ahh” la multitud exclamo, pero de inmediato se callaron cuando la seductora belleza masculina se acercó.
El hermoso hombre movió su manga. —Xiao Yue, regresa al ferry. Y tira esa repugnante cosa de una vez—.
En el momento en el que él terminó de hablar, la silueta de Xiao Yue no estaba más en el bote, en un parpadeo estaba en frente de la cabina abierta del ferry.
Arrojando el cabello en el agua, Xiao Yue fulminó con la mirada amenazadoramente a su alrededor, hasta que todos se habían asentado en la quietud absoluta. Sólo entonces se apartó fríamente y procedió a entrar a la cabina.
“Ah” la multitud suspiró en decepción. No había más bellezas masculinas que admirar. Ellos solo podían mirar con impotencia como el ferry zapaba a una potente velocidad.
—Xiao Yue, ¿Que otras nuevas y divertidas cosas hay allí?—
Viendo que Xiao Yue había regresado a la cabina, el hermoso hombre se reclinó perezosamente en el sofá de madera mientras hablaba. Su voz era pura y penetrante. Era como si el cielo lo hubiera mimado con cada pequeño detalle de perfección.
—Su Majestad, de acuerdo a los planes del viaje, el criterio de “Realizar tareas heroicas” no ha sido llenado aun—Xiao Yue reverenció, respondiendo con el más absoluto respeto.
Así es, este hombre cuyo encantador rostro impactaba y hacía temblar, era el mismo emperador que residía en la ciudad capital. Su majestad, el emperador Jing Zong. Debido a su excepcional belleza, el siempre presidia la corte con un velo entre él y sus súbditos, de ese modo no habría extraños rumores que escapasen de la capital real.
Y su guardián era su confiable comandante militar, coincidencialmente también su superior ya que era aprendiz del mismo maestro de artes marciales, el protector de la nación: Mu Yue
—Tareas heroicas ¿uh? ¿Qué deberíamos hacer, entonces?—resaltando profundamente, Xuan Yuan Jing pronto dejo crecer la tentación ante la palabra “heroísmo”
Mu Yue, quien estaba de pie a un lado, comenzó a hablar. —Su majestad, su humilde sirviente escuchó recientemente que, cerca del Monte Lu Cang, que se localiza en las afueras de Hangzhou, se han presentado desapariciones constantes de bellas y jóvenes señoritas. Me pregunto si su majestad…—tentativamente mirando su resplandecientemente rostro, Mu Yue notó, lejos de cualquier sorpresa, aquella expresión que denotaba curiosidad.
(Esa tarde, al pie de la montaña Lu Cang)
Capas y capas de follaje, matorrales y árboles, ocultaban las dos jóvenes mujeres que caminaban montaña adentro. La doncella más alta llevaba un velo delgado sobre su rostro obstaculizando su visión. La más delgada y pequeña chica a su lado, sin embargo, tenía brillantes y grandes ojos adornados con gruesas cejas, mientras vestía una colorida y larga falda rosa.
—Aiya señorita Yue, ¿Por qué es el clima tan caluroso? ¿Cuándo llegaremos a la ciudad?— una aguda voz femenina se escuchó en la chica que vestía un largo vestido de color azul pálido, su figura era majestuosa a pesar de que era quizás muy alta. Se movía grácilmente, sus gentiles pasos y su zarandeo, demostraban que era una jovencita criada en la reclusión y la riqueza.
—Mi señora, estaremos allí pronto—La chica a la que ella llamaba Yue llevaba una expresión melancólica.
Las dos continuaron lado a lado, subiendo la interminable montaña.
Así es. Estas dos gentiles señoritas eran Xuan Yuan Jing y Mu Yue del ferry del lago este. Por sugerencia de Xuan Yuan Jing, los dos instantáneamente se cambiaron a ropas femeninas al momento de salir del bote, e inmediatamente se dirigieron a la montaña Lu Cang.
Lo que Mu Yue no entendía era esto: Su majestad podría vestirse como una señorita todo lo que quisiera, pero porque esperar que él lo siguiera de la misma forma…
— ¿Por qué eres tan estúpido?— Jing, viendo a través de los pensamientos de Mu Yue levanto su mano y golpeó su cabeza con fuerza— Si hay un hombre siguiéndome, ¡los bandidos no vendrían! Y entonces ¿Qué haríamos?
Mu Yue retrocedió un poco al ser golpeado. Aunque estaba enfadado él podía solo guardar su enojo en su interior. Aun cuando su expresión lo traicionaba, él no se atrevería a cruzar la línea. Todo lo que podía hacer era obedientemente llevar su brazo a “la señorita” como procedían a adentrarse en el camino.
Y algún tiempo más tarde, los tontos bandidos finalmente aparecieron, como ellos esperaban.
— ¿Hacia dónde se dirigen las señoritas?— dos hombres, musculosos y altos, bloquearon el camino mostrando expresiones intimidantes, en apariencia bandidos solo al darles una mirada.
Que cliché— ¿Pueden pensar en algunas líneas un poco más creativas?
Aun cuando Jing maldijo en su cabeza, él puso en marcha su acto de fragilidad y preguntó suavemente—Discúlpenme señores. Me dirijo a la ciudad a visitar algunos parientes. Pero desafortunadamente, perdimos todo el dinero para el viaje, así que no podemos hacer más que caminar a la ciudad, en compañía de mi sirvienta.
Al terminar de hablar él fingió una expresión de pesar, ligeramente levantando su velo para limpiar algunas lágrimas falsas, al mismo tiempo revelando su inigualable belleza a los dos bandidos.
— ¡Waaah! ¡Qué belleza!— como él lo predijo, los dos bandidos exclamaron en shock a su increíble magnificencia.
—No, no. ¿Cómo puede esta cara mía, plana y común como la hierba, prestarse para tales cumplidos, buenos hombres?— Jing aprendió de su corte alterna, rodeado de bellas mujeres por doquier, el cómo vestirse e interpretar el rol de una mujer, que era para el literalmente como comer un pedazo de torta.
—Ah, ah, ah... ¿le gustaría a la señorita el acompañarnos en una excursión a la montaña con nosotros?— Los bandidos intentaron lo más posible que sus intenciones fueran tomadas como una invitación.
— ¿Con que propósito, hermano mayor?— Jing aún continuaba actuando como una delicada y tímida belleza. En ese momento se encontró con la mirada de Mu Yue que lo observaba de reojo, él mantenía una expresión de “estoy a punto de vomitar” ante la actuación de su majestad. Jing rodo los ojos.
—Para convertirse, en la señora de nuestra guarida ¡Por supuesto!—
Los dos bandidos entonces las tomaron como rehenes.
— ¡Ah! ¡Ayuda! ¡Alguien… sálvenos!—
Jing y Mu Yue rápidamente pretendieron gritar por ayuda, luchando por sus vidas, pero tuvieron cuidado de no usar sus verdaderas fuerzas. No pusieron demasiada pelea antes que los dos bandidos los arrojaran sobre sus hombros, dirigiéndose a lo más profundo de la montaña, cubiertos por capas tras capas de nubes.
Después de una hora, Jing observó que el camino boscoso a la montaña pronto se hizo más abierto, los verdes matorrales cedían ante una enorme y poderosa estructura, que abrazaba la pendiente desigual como si el edificio en sí mismo hubiera subido a la montaña. En la entrada, en una alta puerta, colgaba un enorme banderín cuyos caracteres se leían como “Fortaleza de Lu Cang” cuatro poderosas y grandes palabras.
—Hermano mayor, ¿Por qué nos han traído a mí y a mi sirvienta a este lugar?— Jing preguntó al bandido que lo llevaba pretendiendo estar petrificado ante la imponencia de aquella estructura.
Aunque Jing no era para nada un hombre obeso, aún era un hombre adulto completamente desarrollado lo que tenía a los bandidos exhaustos hasta los huesos— ¡Eres una chica con suerte! Nuestro rey coincidencialmente necesita una dama en su guarida. Todo dependerá de tu suerte, si le gustas entonces, ¡siéntete bendecida con una gran fortuna!
El tono animado del bandido hizo que Mu Yue se sintiera tremendamente indignado— ¿Quién demonios es tu rey? ¿Y que “extremadamente buena fortuna” nos traerá el si le agradamos?—
—Oi, pequeña ¿Qué puedes saber tú?—El bandido estaba bastante ofuscado ante las degradantes palabras de Mu Yue—Nuestro rey es el altamente conocido “Águila de la montaña” ¡Lu Cang! El gano su fama a una corta edad, ¡es un gran héroe de hecho! Ninguna de las mujeres que nosotros, sus hermanos, hemos encontrado le han satisfecho… ¡El realmente está preocupándonos a muerte!— A medida que hablaba más él lucia más exasperado.
— ¿Qué ha sucedido con el resto de mujeres que han secuestrado?—Jing urgentemente preguntó.
—Si nuestro rey no las quiere, por supuesto son disfrutadas por el resto de sus hermanos— El bandido rio con fuerza, luciendo excepcionalmente lascivo.
Jing frunció el ceño. Este Lu Cang no parecía ser nada bueno, dándole las mujeres que no quería en las manos de estos sucios sinvergüenzas… ¡En verdad merecía un castigo!
Xua Yuan Jing no podía evitar secretamente decidir qué hacer para que este malvado hombre que era apodado “el águila” sufriera y también aprendiera su lección.
En un parpadeo, fueron llevados a la entrada del salón frontal. Los bandidos arrojaron a los cautivos en el piso, entonces se giraron y gritaron – ¡Hermano mayor, Hermano mayor! Mira los regalos que te hemos traído.
Los hombres en el salón estaban reunidos en un círculo, como una asamblea, parecían estar enfrascados en una discusión acerca de algo. Escuchando los gritos, colocaron abajo los pergaminos de papel en sus manos y se acercaron.
Quien estaba liderando el grupo era un hombre vestido de gris. Alto y delgado, aun así bien constituido, con largas y puntiagudas cejas como espadas descansando sobre un par de grandes y oscuros ojos que tenían el brillo de las estrellas. Tremendamente apuesto, aun cuando había una indescriptible muestra de ego en su mirada.
Ah, así que él es “el águila” Jing pensó silenciosamente para sí mismo.
Si bien era muchísimo más atractivo de lo que originalmente esperaba, esa presunción en su mirada era una verdadera molestia.
“El águila” caminó hacia las mujeres dispuestas en el piso. A través del velo Jing pudo ver que el ceño de “el águila” se había fruncido. — ¿Otra vez mujeres?— Su tono de superioridad fue frio y duro.
—Hermano mayor, estas dos son regalos de primera clase, garantizado que serán bien portadas bellezas— los dos captores rápidamente explicaron con cuidado.
— ¿Bellezas?— Lu Cang miró a Mu Yue de reojo, dudando de tal estamento. Mu Yue se encendió en furia.
—No, ella—El captor rápidamente señaló a Jing quien estaba sentado a un lado—
— ¿De verdad?— Las cejas de Lu Cang se fruncieron un poco más, sin más palabras apartó a un lado el velo de Jing.
—Waaahhhh~~— Un resonante chillido se escuchó en todo el salón. Todos evidentemente estaban algo atemorizados por la casi insalubre belleza de Jing.
Lu Cang, fue el primero en ser cegado por aquella grandiosa luz, mirando en los deslumbrantes y profundos ojos de Jing. Con su mente aturdida y abrumada, paso mucho tiempo antes de que pudiera hablar de nuevo,
— ¿Hermano mayor?— testificando la reacción de Lu Cang, los dos captores sabían que había sido sacudido. Pues, desde luego, quien sea que no fuese sacudido por este tipo de extraordinaria belleza, sería probablemente no un hombre.
Aun con un movimiento de su mano la mirada de Lu Cang no podía apartarse de aquella maravillosa cara. Su voz salió un poco temblorosa cuando dijo, —Recompensa…—
Alguien a su espalda automáticamente saco algunas piezas de oro para los dos bandidos. Aquellos dos expresaron su inmediata gratitud antes de irse.
El entero salón repentinamente explotó en alegría.
— ¡Wah! Felicidades Hermano mayor, por recibir semejante belleza—
—Yo, Lu Cang, te tomaré como la dama de mi guarida. Debes ser tú y nadie más que tu—
Inmediatamente el entero salón se llenó con coros de felicitaciones. Lu Cang con cuidado tomó la mano de Jing, perdiéndose en sus afilados ojos como si hubiera sido hipnotizado.
— ¡Rápido, rápido! ¡Preparemos la boda! Nuestro hermano mayor se casará esta noche—Todos los leales hermanos de Lu Cang supieron que era lo que él pensaba, directamente ordenando a sus secuaces que hicieran las preparaciones.
[...]
La luz de luna cubrió el monte Lu Cang. Pero la típicamente discreta guarida estaba bastante lejos de su tranquilidad habitual. En el salón principal, cerca de cien platos del banquete estaban dispuestos. La gran cantidad de bandidos amotinados alrededor de la mesa, masticaban con celo, contagiados de anticipada e inmensa alegría en sus rostros.
— ¿Sabías que la esposa de Hermano mayor es una absoluta belleza? Escuché que cuando Hermano mayor la vio, sus ojos estaban tan pegados a su rostro, como si no pudiera apartar su mirada— Después de satisfacer sus antojos de vino y comida, los bandidos naturalmente comenzaron a hablar del tema de la boda.
Alguien a un lado exclamó: —Es verdad, es verdad. Hermano mayor solía nunca tocar a una mujer, yo estaba comenzando a pensar que había algo raro con el…—Como si el de repente se diera cuenta que estaba entrando a un tema peligroso, aquel que hablo inmediatamente cerró la boca. Todos a su alrededor comenzaron a reír con simpatía.
En el centro del salón, en el lugar de anfitrión la normalmente inexpresiva cara de Lu Cang comenzaba a mostrar vagos rastros de sonrojés, la sombra de una sonrisa se pintó en el borde de su boca mientras bebía.
—Hermano mayor, la primera noche de bodas es irremplazable. Creo que es mejor si te retiras a tus aposentos o la novia comenzara a impacientarse— Uno de los bandidos, Liu Cuo, se inclinó y susurró al oído de Lu Cang.
Al escuchar esto, el rostro de Lu Cang se enrojeció aún más. No se opuso, pero silenciosamente se puso de pie—Pues bien, espero todos disfruten—
Al ver que Lu Cang se retiraba a sus aposentos en el patio alterno, Liu Cuo sonrió en alivio. El matrimonio de Lu Cang había sido una pesada roca en el corazón de sus hermanos. Al ver que hoy su líder finalmente contrajo sus nupcias felizmente, ellos podían finalmente deshacerse de aquella roca.
Dejando atrás el caos del salón principal, Lu Cang sentía que entre más cerca se encontraba de la habitación más rápido su corazón se aceleraba. Él pensaba originalmente que no había esperanzas de encontrar su pareja destinada de por vida, pero hoy, los cielos en verdad le enviaron la persona que mantendría en su corazón para siempre ¿Cómo no estar saltando en felicidad?
Al interior de la habitación, las sombras eran orquestadas por la tenue luz de las velas. Al borde de la cama decorada en seda roja, se encontraba la novia tranquilamente sentada, un velo rojo estaba ocultando su rostro.
Lu Cang llegó al borde de la cama y se percató de aquella pieza blanca colocada sobre las sabanas rojas. Él se sonrojó de sus propios pensamientos. Esta noche, esta cama de seda se convertiría en el hogar de él y su diosal belleza de ensueño.
—Mi esposa—Con un bajo llamado, Lu Cang alcanzó y tiro a un lado ese molesto velo. El abrumante esplendor de Jing que ensombrecía el mundo entero era en verdad impactante bajo la luz de las velas. El latido de corazón de Lu Cang se perdió en sí mismo hasta llegar a ser insano.
—Cuando te vi por primera vez el día de hoy en el salón principal, sabia en mi corazón que eras aquella destinada para mí por mi entera vida…—sintiendo la cursilería en sus palabras, Lu Cang se enrojeció en un tono aún más intenso de rojo—Esposa mía, eres tan hermosa…—
Incapaz de controlar el deseo arraigado en lo profundo de su corazón, el cuidadosamente se inclinó para darle un beso suave en la majilla. El respiro de una fragancia invadió sus sentidos. Su corazón se apresuró incluso más salvajemente.
—Esposa mía, es tarde. Descansemos—
Al finalizar sus palabras con una temblorosa y calmada voz, Lu Cang cuidadosamente se inclinó sobre aquella tierna belleza.
Pero abruptamente fue reducido.
Jing levanto una frígida mirada hacia los ojos de Lu Cang —que estaban llenos de una vacilante duda— y forzadamente capturó su brazo izquierdo. Con un empujón, presionó a Lu Cang hacia abajo en la cama.
La fundida luz de las velas cerca de la cama iluminaron los trazados contornos de sus encantadores y brillantes ojos. Sus ojos estaban llenos de sed y deseo, pero en este momento, debido a las extrañas acciones de Jing comenzaron a flaquear.
—Huh, bastante atractivo— Jing se olvidó de usar su falso y agudo too. Su clara, gruesa y ronca voz masculina resonó en la acogedora atmosfera de la habitación.
A su voz resonar en los oídos de Lu Cang, el inmediatamente lo supo ¡Esa voz definitivamente era de un hombre!
— ¡¿Quién eres tú— ah!— que estás haciendo?!— Antes de que Lu Cang pudiera hacer más preguntas sus manos fueron atadas a la cabecera de la cama. En contra de sí mismo, Lu Cang dejo salir un grito de sorpresa. — ¡Gah! ¿Quién—Quien eres tú? ¿Qué estás haciendo?— El demandó advertido, casi histérico y en pánico al tiempo que Jing rasgaba su ropa capa por capa.
Jing dejo salir una diabólica sonrisa. —Cariño, ¿No es eso obvio? ¡Vamos a consumar nuestro matrimonio!—
Enterrando su cabeza en aquel cuello suave y dulce como un pastel de arroz, Jing se sintió poderoso, vigoroso, ardiendo desde el más profundo recoveco en su cuerpo. Al principio el solo pretendía castigar a esta persona dejándole solo saborear un poco de su propia medicina, pero tan pronto hizo contacto con aquella tersa y casi sorpresivamente suave piel, él estaba repentinamente tentado a hacerlo de verdad.
Asustado de su comportamiento, Lu Cang gritó— ¡T—Tu! ¡T—Tu! O—Oi, ¡S—Soy un hombre!—Él estaba asustado al punto que no podía hablar claramente.
—Soy un hombre también, así que creo que tú sabes muy bien lo que estoy a punto de hacerte ¿verdad?—impulsado por la necesidad de encontrar una salida para el amontonado calor en sus cuerpo, Jing agresivamente se presionó a si mismo contra la parte baja de Lu Cang. Sintiendo la caliente dureza contra su cuerpo, Lu Cang sin duda entendió lo que el hombre encimado sobre su cuerpo quería hacer. Sintió su corazón ardiendo en miedo y comenzando a temblar.
— ¡Nononononono!— moviendo su cabeza hasta lo insano, Lu Cang lucho desesperadamente por liberarse, pero la fuerza de Jing era mayor que la suya. Lu Cang estaba completamente atrapado bajo el cuerpo de Jing que, ni siquiera era más grande que el suyo, solo más fuerte.
La lucha incansable de Lu Cang solo hizo el deseo ardiente de Jing de dominarlo aún más poderoso. Chupando con saña del cuerpo debajo suyo, Jing hizo su camino hasta su cintura.
—No, No lo hagas— sintiendo aquellas manos alcanzaban las ataduras que sostenían su ropa interior, Lu Cang gritó aterrado. Pero Jing lo ignoró por completo, desgarrando la delgada prenda con fiereza.
La prenda se deslizó completamente destrozada por sus piernas. El entero cuerpo de Lu Cang fue expuesto ante la salvaje mirada de Jing. Esa piel color miel era suave como la tela de seda. Jing suspiro ante el toque, sabiendo que ni siquiera él era inferior a tanta flexibilidad.
—Quien diría que los bandidos de la montaña podrían tener cuerpos tan tremendamente hermosos—riendo sinuosamente Jing deslizó su mano hacia la parte más secreta del cuerpo de Lu Cang.
Forzosamente sosteniendo sus lágrimas, Lu Cang aún se resistía ante el asalto. Pero ante la fuerza casi inhumana de Jing, Lu Cang tenía exactamente cero oportunidades para escapar. El solo podía impotentemente resistir mientras Jing jugaba brutalmente y sin piedad con su cuerpo.
[…]
Aun cuando Lu Cang gritaba y lloraba como un animal herido, su inicialmente poco dispuesto miembro no se pudo resistir ante el inteligente roce y tirones de Jing. Con solo un par de tirones, finalmente se había corrido en aquellas manos implacables.
Mirando la pegajosa y blanca secreción en las manos de Jing, Lu Cang se sintió tan humillado que podría simplemente reducirse al deseo de morir. No podía creer que él… había sido… por un hombre… ¡Por todos los cielos!
Pero él no tenía tiempo para ahogarse a sí mismo en auto lamento. Lo que Jing hizo después casi hace que Lu Cang se mordiera la lengua en un intento de suicidio.
— ¡¿Qué estás haciendo?! ¡¿Qué estás haciendo?! ¡¡Aléjate!! —El gritó con cada fibra de su cuerpo, pero no pudo hacer nada en absoluto para detener la ágil mano que escalaba en aquel lugar que nunca había sido tocado desde su nacimiento.
La mano cubierta con sus propios fluidos penetró profundo en su cuerpo, presionando la suave y caliente zona de sus paredes internas, buscando relajar sus músculos internos.
— ¡Duele!— En el momento en el que sintió que su cuerpo estaba a punto de ser profanado, una gran fuerza invadió su interior.
Jing rudamente se empujó a sí mismo en la nunca antes profanada entrada de Lu Cang. La estrecha y tirante, pero al mismo tiempo acolchada sensación hizo que Jing dejara salir de su garganta una alta y ronca exclamación.
— ¡Que maravillosa sensación!—Escuchando tal carnal y lasciva frase resonando en su oído, Lu Cang repentinamente tuvo un poderoso deseo de morir, justo ahí y ahora. Después de ser usado para algo como esto ¿Qué clase de autorespeto como líder de una banda podría quedarle?
La desesperanza redujo su corazón, pero el dolor físico no se disminuyó ni un poco.
— ¡Ya veremos si te atreverás a raptar alguna otra mujer de nuevo!— Jing dijo sin buena intención, derribando el ya roto espíritu de Lu Cang, comenzó a moverse de afuera hacia adentro en el interior de Lu Cang.
El perforó en la parte más profunda del cuerpo de Lu Cang, frotándose hambrientamente contra las extremamente delgadas y sensibles paredes internas. Lu Cang no pudo evitar sentir aquel extraño avivamiento que surgía junto a la agonía.
— ¡Ah! P—perdóname… ¡perdóname! ¡No lo haré de nuevo!— Los movimientos de Jing gradualmente se aceleraron. Lu Cang no podía resistir aquel tormento de tener su interior siendo violentado salvajemente, y sin poder cargar con su dignidad de líder de los bandidos comenzó angustiosamente a gritar y llorar.
Pero ¿Cómo podía Jing, que estaba en la cúspide de la hirviente excitación dejar ir a Lu Cang? En lugar de eso aceleró sus arremetidas y penetraciones.
El lugar que fue obligado a abrirse se desgarró. Sangré carmesí fluyo hacia los pálidos muslos de Lu Cang, cayendo hasta la preciosa y fina pieza de seda blanca en las sabanas.
—Perdóname… perdóname… que el cielo me salve…—
Tan lastimado como se encontraba él no podía levantar su voz. Lu Cang no pudo evitar que las lágrimas llenaran sus ojos. Agachó su cabeza y las lágrimas rodaron gota a gota hasta la almohada de seda roja, dejando húmedas marcas de lágrimas una tras otra.
[…]
Escuchando los desgarradores gritos de Lu Cang, los secuaces compartieron miradas de duda. Finalmente, uno de ellos dijo con voz temblorosa: —Que novia tan combativa. Nuestro líder se escucha tan excitado, como si fuera a morir—
Pero aquel castigo del infierno aún no había terminado. Jing, con su súper humana resistencia se permitió correrse cinco veces en el interior de Lu Cang antes de finalmente soltarlo.
Lu Cang se recostó sobre la cama cubierta con sábanas de seda como si fuera una muñeca rota. La pieza de seda blanca, originalmente usada para probar la virginidad de la novia, ahora estaba manchada con su propia sangre, perforando su ojo como las flores rojas que florecen en un campo de nieve.
Viendo aquella arrogante cara de Lu Cang reducida a un rastro de lágrimas e impotencia, Jing dejo salir una dulce sonrisa. Para Lu Cang esa diabólica belleza lucia más aterradora que el mismo Demonio sentado en el trono del infierno.
Buscando en el hermoso e impecable cuerpo descansando debajo suyo, Jing estaba determinado a encontrar alguna clase de marca de nacimiento o lunar para dejar prueba de aquella fascinante aventura, pero fue una total decepción.
—¿Nada?—
Frunciendo el ceño mientras murmuraba en decepción, Jing fue atacado por una idea. Busco sus ropas que estaban tiradas en el piso y saco del interior de su túnica un diminuto sello dorado.
Miedo surcó una vez más el corazón de Lu Cang mientras veía como Jing sostenía el sello dorado encima del fuego de una de las velas. Con su voz siendo alcanzada por el llanto, Lu Cang pudo hablar: —T—Tu… ¿Qué piensas hacer?— Pero antes de terminar su pregunta una diabólica sonrisa bailo en el rostro de Jing, quien acerco a la parte superior de su muslo interno el sello dorado. Incapaz de controlarse a sí mismo, Lu Cang gritó en histeria con lo último de su fuerza—¡¡¡NO!!! NO!!! NO LO HAGAS!!!—
Después de un momento se pudo escuchar el sonido de la piel quemándose. Jing observó lleno de satisfacción la marca de quemadura que estaba en el lugar más secreto de Lu Cang, un secreto del cual él nunca se atrevería de hablar.
—Ahora tú me perteneces para siempre—
Sin tiempo para descansar, alcanzó otra caja decorada del interior de su ropa, sacando una pequeña y redonda píldora de ella.
Lu Cang ya no tenía más energías para luchar, él observó impotente como Jing introducía aquella píldora en su interior. Al encontrarse con el calor de su interior la píldora rápidamente se derritió en su cuerpo.
—Si no quieres ser el tipo de puta que necesita más de 10 hombres jodiéndote “aquí” cada día…— Jing introdujo un dedo en su entrada a propósito, su calma voz se sintió en cada fibra del cuerpo de Lu Cang—… en el quinceavo día del próximo mes, vendrás al puente Yue Long en la ciudad capital por la cura—
Sin detenerse a observar la reacción de Lu Cang, Jing dejo salir una sonrisa, se vistió y en un parpadeo había desaparecido.
[…]
Al día siguiente el sol de la mañana se coló en la habitación.
Lu Cang, quien no había dormido en toda la noche, lucho al levantarse de la desordenada cama, retirando su ropa destrozada con manos temblorosas. Escucho pasos detrás de la puerta, y rápidamente halo sus ropas hasta cubrir la parte inferior de su cuerpo, cubriendo la sangre y quien sabe que otros fluidos.
El segundo secuas a cargo entro en la habitación, animado y refrescado. Sus ojos inmediatamente se fijaron en la pieza blanca cubierta en sangre.
— ¡Woah! ¡Felicidades Hermano mayor! ¿Ella era legítimamente buena, no?
— ¡SAL DE AQUÍ! ¡SALGAN TODOS DE AQUÍ!
Lu Cang gritó con su baja y maltratada voz. Alcanzando un gran jarrón de porcelana que se encontraba en la mesa a su lado, él lo lanzo a ciegas contra aquel que lo felicitaba.
El hombre que vino a dar sus felicitaciones rápidamente se retiró de la habitación al no saber qué hacer. En ese momento Lu Cang se sentó lastimeramente y con cuidado en el piso. Ni siquiera tenía la fuerza para levantarse. Con cuidado agarro una relativamente limpia de pieza de ropa a un lado y cubrió su miserablemente amoratado pecho. Y simplemente así, sentado al lado de la cama, el comenzó a llorar siendo devorado por la angustia.
Notas
*Xuan Yuan Jing es el nombre real de Jing siendo Xuan Yuan su apellido, Jing Zong es su nombre como emperador. Se supone que muy pocas personas conocen el nombre real del emperador, o bien, es irrespetuoso llamarlo por su nombre real en público aun si se conoce.
*Xiao es una forma de referirse a una persona de manera cariñosa, se usa adhiriendo el Xiao a su nombre, significa literalmente “Hermano/hermana pequeño/a”.
Vio la manga en español e ingles hasta cap 6 pero gustaria que actualicen pero en si es libro me gusto mucho
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