La confusión de una cuerda con mil nudos
Peonías bordadas superficialmente en seda sobre una alfombra de color rojo, dragones realistas se cerraban codiciosamente alrededor de pilares de oro y piedras preciosas, estas eran meras fracciones del lujo de la Ciudad Prohibida de la dinastía de Datong. Aunque sólo era un pasillo lateral, era suficiente para dar cabida a una gran multitud de plebeyos y sus señores por igual, todos los cuales no podían dejar de mirar boquiabiertos y asombrados, la grandeza de todo.
Lu Cang, sin embargo no tenía ni el ánimo ni el deseo de admirar esta rara visión de la casa del emperador como el resto de los plebeyos. Se arrodilló con la cabeza baja entre los cien campeones de la Asamblea de los héroes, al mismo tiempo debatiéndose sobre si se debía volver a Hangzhou por tierra o por agua.
Un eunuco bien vestido había ordenado a la multitud en la sala antes de dar un largo discurso, que sólo sirvió para dar más y más problemas a Lu Cang a medida que se prolongaba.
Debido a las demandas excesivas de Jing en su cuerpo de la noche anterior, así como la incómoda posición de rodillas, todo su cuerpo dolía y sabía que sus rodillas definitivamente no eran suficientes para soportar su peso. Lu Cang bajó disimuladamente sus caderas a descansar en su tobillo, por fin aliviándose a sí mismo de algo de malestar.
El eunuco estaba detrás de una cortina delgada que llegaba hasta el piso y detrás de él se sentó el bien conocido y todavía misterioso emperador de Datong. La cortina era lo suficientemente gruesa como para que la multitud pudiera ver solo la vaga silueta de su gobernante.
¿Tal vez él era tan reservado sobre sus apariciones porque era más feo que un fantasma? Lu Cang pensó.
Al ser un bandido de montaña, él nunca le guardaba a los emperadores alta estima, pero mirando la tranquilidad de este emperador de alguna manera que Lu Cang sintiera el triple de asco.
El eunuco finalmente terminó su discurso innecesariamente florido, del cual la gran mayoría de los no muy altamente educados artistas marciales no pudieron entender de todos modos.
—Gracias, infinitas gracias— la multitud cantó. Lu Cang no tuvo más remedio que seguir a las masas y del mismo modo que ellos inclinarse ampliamente.
Gracias mi trasero. Lu Cang articuló en silencio vulgaridades al bajar la cabeza, pero volvió a una mirada sumisa mientras enderezaba su espalda.
Suspiró, esto finalmente había terminado. Lu Cang respiró hondo: esta debía ser la última parte de la ceremonia y luego por fin podría volver a su viejo Lu Cang, bandido de la montaña. El pensamiento le dio un repentino impulso de reír a carcajadas.
El eunuco dio un paso atrás, pero frustrantemente, un funcionario con túnicas moradas ridículamente lo reemplazó. Lu Cang miró a su alrededor, pero encontró que todo el mundo estaba sonriendo como si estuvieran a punto de hacerse ricos.
¡¿Había un premio monetario?!
El Lu Cang que no había prestado una onza de atención antes de repente se llenó de entusiasmo y enderezó su casi rota espalda con mucho esfuerzo.
—En primer lugar, Lu Xuanting de Chanyae.—
Un hombre de la barba larga tropezó hacia fuera de la primera fila y se arrodilló delante de la multitud como si tuviera miedo de algo.
—Lu Xuanting de Chanyae, una recompensa de un millón de liangs—
—Gracias es un honor, gracias...— La multitud miraba con ojos de admiración, mientras que Lu Xuanting se movía hasta el punto de no saber qué hacer, excepto profesar en repetidas ocasiones su gratitud. Desde que los tiempos eran pacíficos, los espadachines tenían una muy baja posición en la jerarquía social. Ahora que había recibido una gran cantidad de dinero, él se conmovió hasta el punto de derramar lágrimas de alegría.
—Traigan el vino— hermosas damas sacaban vino, y Lu Xuanting tragó, con una sonrisa de orgullo apareciendo lentamente en su rostro.
—En segundo lugar, Haowei de Shandong—
[…]
Los funcionarios llamaron a los campeones en el orden de ubicación, pero a pesar de que el ranking iba decreciendo, el dinero del premio era todavía una cantidad considerable, por lo que todo el mundo estaba de buen ánimo, agradeciendo a los funcionarios y bebiendo el vino.
Debido a que Lu Cang sólo quería llegar a ubicarse entre los cien primeros, no se molestó en luchar por una mejor clasificación y terminó en la posición 90 y algo, por lo que todavía tenía mucho tiempo para esperar antes de su turno. Estimaba que tendría que esperar aproximadamente hasta que sus rodillas se rompieran. Lu Cang no dejaba de mirar las piezas de plata que pronto caerían en su palma y eso hacia calmar su impaciencia.
—En 56to lugar, Xi Zhen de Tongan.—
Lu Cang se animó al oír el nombre de un conocido. Estiró el cuello un poco para ver que al buenmozo joven Xi Zhen que estaba vestido en rojo y púrpura y apenas se veía como un héroe de artes marciales, pero después de haber derrotado a miles de opositores para obtener su clasificación, definitivamente tenía bastante talento.
—Pago mis respetos a su majestad.— Xi Zhen dijo en un tono delicado cuando se arrodilló, tomando a los funcionarios por sorpresa. Después de dos toses torpes, el funcionario dio lectura a la lista en sus manos, —el premio…—
— ¡Espera un minuto!— Una voz masculina sonó clara y abruptamente. Era el emperador, que no había dicho una palabra en todo este tiempo.
Los funcionarios se estremecieron con sorpresa antes de inclinarse profundamente, —¿Cuál es su orden, majestad? —
—Xi Zhen, sube las escaleras, para poder verte más claramente— La voz del emperador era neutral, pero tenía en su trasfondo algún tipo de infelicidad tumultuosa.
Pero Xi Zhen, totalmente imperturbable, llevaba una sonrisa mientras subía los escalones y se arrodillaba delante de delgada cortina entre él y el emperador. —Su Majestad—Lentamente levantó la cabeza para mirar al emperador a través del velo. Lu Cang bien podría apostar su vida a que vio un destello de frialdad a través del velo.
—¿Cómo te atreves? ¡impertinente!— Jing miró furiosamente a Xi Zhen través del velo y se puso de pie levantando la mano para atacar a Xi Zhen.
—¡Su majestad! — Apresuró el oficial de rodillas. —Su Majestad, ¿desea que la ceremonia se detenga? —
Como si de pronto recordara donde se encontraba, Jing lentamente se sentó, —Recompensa a Xi Zhen después, continua llamando a los otros héroes.— Movió su muñeca detrás del velo, ordenándoles a los funcionarios continuar.
—En el Lugar 57, Suzhou...—
Mientras la ceremonia se prolongaba, Lu Cang se había concentrado en adivinar la verdadera identidad de Xi Zhen. Sin dejar de sonreír, Xi Zhen estaba arrodillado delante de la cortina, ni un poco afectado por expresión de miedo del emperador. Pero viendo de la cara enojada del emperador, era como si Xi Zhen no tuviera derecho alguno a participar en la Asamblea de los Héroes.
¿Cuál era la historia detrás de todo esto? ¿Era Xi Zhen un noble? ¿Era por eso por lo que no le estaba permitido participar?
Pero no había restricciones a la participación.
Lu Cang presionó su cerebro, pero no podía pensar en las posibles razones. Pero viendo a Xi Zhen aun arrodillado allí y sonriente, él parpadeó ante sí mismo y dejó escapar una pequeña risa a pesar de la situación.
—En el lugar 97, Lu Cang de Hangzhou—
Finalmente, su turno. Lu Cang se precipitó al frente a arrodillarse, colocando su mirada más sumisa. El funcionario tomó un desconcertantemente largo tiempo examinando su recompensa, pero a Lu Cang no le importaba el tiempo mientras hubiera un premio.
—Recompensa… has sido ordenado para servir como guardia en la corte interior de palacio en primera clase… recompensa de… cien mil liangs—
Una vez aquello fue dicho, la sala estalló en exclamaciones de sorpresa. Era sabido que esos puestos estaban reservados únicamente para la súper elite, y el ascenso de Lu Cang era completamente inesperado.
Lu Cang mismo estaba sorprendido, aunque no halagado. La recompensa sabía a hierbas amargas para él. De esta forma no sólo tenía que quedarse en la capital sino también quedarse muy cerca del emperador como un guardia de la corte interna.
Estar cerca de un monarca es como estar al lado de un tigre; estar a los pies del emperador no era realmente una buena cosa, no había libertad en absoluto.
¡Maldición con este viejo emperador senil! Lu Cang estaba tan emocionado por escapar de las garras del demonio de Jing, pero nunca hubiera esperado este resultado. Se quedó congelado en estado de shock.
—Por Favor, da tus agradecimientos— Al parecer, el funcionario se impacientaba con su prolongado silencio.
—Gracias, Majestad —Bajo el escrutinio de una gran multitud, Lu Cang no tuvo más remedio que inclinarse en su totalidad, pero no había nada dulce en sus palabras.
—Traigan el vino— La voz del oficial fue un borrón a los oídos de Lu Cang y su corazón se llenó de odio indescriptible. Él sólo quería que todo terminara. Rápidamente se tragó el extraño líquido verde con un raro sabor que le fue servido. ¿Quién quería guardar el culo de alguien más cuando podía hacer lo que le viniera en gana?, Lu Cang sin duda alguna iba a fugarse.
—En 98vo lugar...— El molesto programa siguió su paso, pero ninguno de los otros campeones tuvo la suerte fantástica de Lu Cang de ser galardonado con una posición tan alta.
Un rato más tarde, después de que todos los cien héroes habían sido llamados, el funcionario puso la larga lista de nombres a un lado y se volvió hacia el emperador, Inclinándose —Su majestad, todos los cien héroes han sido recompensados, por favor, de su orden—
—Levanten las cortinas— El emperador no anunció esto como una orden, sino instruyó a sus silenciosas asistentes femeninas a su lado para que enrollaran la fina cortina delante de él.
El funcionario se sorprendió; él siempre había pensado que al emperador le gustaba mantener su apariencia como un misterio, y ¿ahora quería revelarse a sí mismo delante de tanta gente?
Uf, ¡¿Quién querría mirar su fea cara?! Después de escuchar la orden del estúpido emperador, Lu Cang creció muy impaciente, sus piernas dolían como el infierno y él quería nada más que volver a su montaña y ver a sus hermanos. Cada segundo más en esa magnífica sala era como un tipo especial de tortura en sí mismo. Él no se molestó en levantar la cabeza, incluso cuando escuchó que las cortinas fueron retiradas, o los jadeos colectivos de las personas que llenaron el aire a su alrededor.
¿Podría ser que el emperador era tan feo que incluso los héroes de artes marciales estaban sorprendidos?
Lu Cang finalmente levantó la cabeza, pero se encontró que el emperador ya había bajado los escalones y no se encontraba más encima del pabellón. En su lugar, el emperador estaba de pie apenas a tres pasos de Lu Cang. Inevitablemente, dos pares de ojos chocaron.
—¡AH!—
En ese momento, Lu Cang no pudo detener el grito que dejó escapar, era como ver un fantasma. Sinceramente esperaba que fuera una broma, pero justo en frente de él estaba la única persona de la que estaba realmente aterrado:
Piel extremadamente blanca, elegantemente vestido con túnicas de seda bordada. Un hombre enloquecedoramente hermoso.
Esos ojos que Lu Cang reconoció tan claramente se curvaron en una suave sonrisa, una sonrisa de odio, odio que colgaba de sus labios perfectos como la peor pesadilla de Lu Cang. Además de ser un pervertido total, éste era el hombre que había vuelto del revés la vida de Lu Cang durante los últimos meses. ¿Quién más podría posiblemente ser otro que Jing, el demonio?
—T—Tú…. ¡TU!— señalado con un dedo tembloroso violentamente hacia Jing, “tú” fue la única sílaba qué salió de los labios petrificados de Lu Cang durante mucho tiempo. La sangre fue drenada de su rostro haciéndolo palidecer rápidamente. Su primera reacción fue dar media vuelta y correr con toda su alma hacia las enormes puertas de la sala.
Pero una vez más, Jing demostró que sus habilidades de artes marciales eran superiores. Con una velocidad demasiada rápido para el ojo, cruzó varios pies y alcanzó a Lu Cang que estaba tratando desesperadamente de escapar.
—Eres un mentiroso... embustero... ¡bastardo hijo de perra!— Jing duramente cubrió a un Lu Cang que luchaba desesperadamente en el suelo. Insultos fluían sin cesar de la boca de Lu Cang, maldiciendo a unas dieciocho generaciones de antepasados de Jing una y otra vez.
—Eres todo un luchador, ¿no es cierto? — Jing se rió silenciosamente, sin una pizca de enojo en su voz. Jing seriamente había subestimado a Lu Cang. Con toda honestidad, esperaba que Lu Cang colapsara por shock después de haber revelado su identidad. En vista de que la primera parte de su plan ya había fracasado, Jing tomó medidas más drásticas para someter al canalla agitándose por debajo de él. Utilizó rápidamente el material de su túnica externa para encubrir su pequeña conmoción y con valentía, delante de la multitud, introdujo la mano por la parte delantera de los pantalones de Lu Cang, pellizcando despiadadamente su centro sensible.
—Tu…. Tu…— Aunque sentía el agarre feroz de Jing en su zona más vulnerable, Lu Cang no detuvo su lucha, pero dolía tanto que su resistencia se debilitó considerablemente y sus maldiciones en voz alta se desvanecieron hasta convertirse en suaves sollozos.
Todas las personas se sorprendieron al ver el drama desenvolverse, nadie podía adivinar cuál era la relación entre el joven y hermoso emperador y el joven que luchaba desesperadamente debajo de él. Los gritos y pataleos violentos de Lu Cang eran testimonio del trato brutal de Jing. Sólo Xi Zhen se quedó en silencio a un lado y se rió como si hubiera sabido lo que estaba pasando todo el tiempo.
—Váyanse, rápidamente muevan a los huéspedes a otra sala de descanso— Jing, obviamente, no quería llevar a cabo su "procedimiento de refinación” delante de tantos otros hombres al azar. Él utilizó una mano para aplastar contra el suelo a Lu Cang quien se resistía como si no hubiera mañana, liberando su otra mano para hacer el gesto a los funcionarios para vaciar el pasillo.
A pesar de la confusión, los funcionarios, siendo figuras oficiales, les pidieron a todos desalojar con voces firmes y fuertes.
Incluso aunque los héroes estaban terriblemente curiosos, después de todo, este tipo de asuntos privados eran propios del emperador. Incluso si tuvieran que comer tripas de animales de más, todavía no reunirían el coraje para meter la nariz. Como todo el mundo en la multitud, ellos también siguieron las instrucciones de los funcionarios y rápidamente abandonaron la sala.
Jing volvió un poco la cabeza y se dio cuenta que Xi Zhen seguía de pie a un lado. Jing no pudo evitar fruncir el ceño, —Vuelve al palacio también. Cuando termine mis asuntos aquí te recompensaré —Él lanzó una mirada feroz a ese idiota que no podía medir la gravedad de su amenaza.
—¿No puedo quedarme y ver? — Xi Zhen murmuró mientras se movía para salir. —Claramente va a ser muy divertido...—
Escuchando el raro intercambio entre los dos, Lu Cang estaba aún más ansioso por saber lo que tenían que ver entre sí. Pero él seguía obstinadamente clavado en el suelo y la parte inferior de su cuerpo dolía como el infierno, así que no tenía energía para pensar en nada.
Después de la salida deliberadamente prolongada de Xi Zhen, Jing soltó lentamente su agarre de muerte a Lu Cang, quien aprovechó la oportunidad para tratar de gatear por debajo de Jing y ponerse de pie, sólo para que Jing lo levantara entre sus brazos—
—¡¿Qué estás haciendo?! — Gritó en estado de shock y miedo. Jing no le hizo caso y firmemente lo llevó hacia las escaleras de oro.
—No...— Al tiempo que su trasero rozaba un sofá de brocado suave, Lu Cang, a pesar de la neblina en su mente, sabía lo que Jing pensaba hacer con él. Nunca se compadecía. Usando sus manos para resistir y tensando su cuerpo, se negó a dejarse presionar debajo Jing de nuevo.
—¿Que estás tratando de hacer? ¿Tanto quieres que te sostenga? — Jing bromeó, pero su tono pronto volvió amenazante, —El vino que te dieron ahora contenía algunos ingredientes especiales... Si todavía no obedeces lo que digo, voy a irme y estarás solo mientras vives el infierno—
Eso hizo a Lu Cang enojarse tanto, la libertad por la que había luchado no había sido más que un complot de Jing todo el tiempo, como si el drogarlo fuera insuficiente, él también utilizó su posición como emperador de Datong para cambiar la ley y atar las manos de Lu Cang. Nombrándolo como guardaespaldas de alta clasificación hacia que fuera aún más difícil para Lu Cang para escapar de sus garras.
—Eres tan cruel...— Lu Cang se resignó a hacer lo que la mayoría de la gente hubiera hecho desde hace mucho tiempo y se volvió calmo y servil; esta era una guerra que no se atrevía a luchar. Al ser un bandido, Lu Cang nunca se había sentido intimidado por cualquier forma de ley o autoridad, incluso se había atrevido a hablar y maldecir delante de las personas más poderosas del mundo. —Tú...Tú...tú — Pero ahora, él estaba tan enojado que no podía siquiera articular.
Jing sonrió a pesar de la disposición de Lu Cang, esa brillante sonrisa que era como un millón de flores que florecen, era una terrible ilusión. Lu Cang vaciló durante una fracción de segundo, y Jing se aprovechó de la apertura para presionar con dureza sus labios.
—Nnnh...— Lu Cang abrió los labios para dejar salir un grito suave y al hombre por encima de él utilizó esa ligera vacilación para morder su lengua. Jing implacablemente removió frenéticamente la lengua de Lu Cang, fluidos fluyendo de la boca de Jing hasta su propia, desde la lengua hasta el fondo de su garganta. Lu Cang, quien estaba completamente sin experiencia con este tipo de juego, sólo podía mantener sus ojos bien abiertos, atreviéndose a no mover el cuello para no tragar nada. De repente, Jing tiró su pelo hacia atrás para forzar su cabeza, obligando al líquido caliente a bajar por su garganta, hasta las profundidades de su cuerpo.
—Ah... Guh...— Aquello provocó en Lu Cang arcadas casi sofocantes, y no pudo evitar abrir la boca para tragar el embarazoso líquido. Jing utilizó esa apertura para levantar las capas externas de la ropa de Lu Cang, sus dedos se engancharon en las protuberancias sensibles de su pecho. En la intensidad del momento, presionó al aturdido y abrumado Lu Cang en el amplio sofá de brocado.
—Aléjate...— consiguiendo finalmente un respiro, Lu Cang trató de maldecir, pero la lengua diestra de Jing una vez más aprovechó la oportunidad para trazar el interior de la boca de Lu Cang, atrapando sus abusos verbales en sus cuerdas vocales.
Lu Cang frenéticamente negó con la cabeza, todavía tratando de alejar la mano de Jing fuera de sus regiones sensibles – el trozo de carne en su pecho estaba siendo firmemente pellizcado entre el dedo índice de Jing y el pulgar, mientras que la otra mano de ese hombre odioso vagó hacia abajo en sus pantalones, acariciando, amasando...
Lu Cang no podía hacer un sonido. El placer y la humillación fueron llenándolo como el vapor. Se sentía como colapsando.
—Bien... Eres tan obediente...—Las manos de Jing estaban aterradoramente calientes y su voz estaba entrecortada, evidencia de su deseo. Él chupó los labios hinchados de Lu Cang, mientras ansiosamente acarició el dobladillo de la túnica del hombre. Después de luchar para desatar las ropas interiores de Lu Cang, se rindió y con ansiedad rasgó ese pedazo de costosa tela.
El sofá de brocado era suave, y siendo presionado desde arriba por Jing este obligó a que Lu Cang mirara como la mitad de su cuerpo se hundía en él. Lu Cang utilizó sus manos y pies para reanudar la lucha, pero sólo sirvió para hacerlo ver horriblemente lamentable.
—Tú eres… un mentiroso...— Después de que Jing aflojara su boca con mucha dificultad, Lu Cang no fue lo suficientemente rápido como para borrar una hilo de plata de la saliva que colgaba de sus labios. Quería gritar y gritar, pero todas las maldiciones que conocía ya las había gastado. Incluso la expresión de enojo y odio en su rostro por Jing hacia nada para detener las manos escurridizas de Jing. La parte interna de su túnica fue forzada a abrirse, su ropa interior reducida a trozos. El Lucia totalmente obsceno.
—No te muevas. Si haces lo que te digo no sufrirás tanto— el constante desafío de Lu Cang impulsaba sus deseos de dominarlo aún más alto y su respiración se hacía más y más pesada. La mano de Jing se centró en acariciar el área reservada del bandido, actuando según las palabras que utilizó para intimidar a Lu Cang.
Lu Cang apretó sus músculos hasta que estuvieron tan tensos que dolían. El lugar Jing frotaba despiadadamente estaba caliente como fuego ardiente. Poco a poco, empezó a gritar y maldecir para evitar así gemir. Las gotas de sudor frío cayeron desde el nacimiento de su pelo, descendiendo a la superficie de seda del sofá de brocado antes de evaporarse rápidamente y dejando manchas de agua, como evidencias de su amorío.
Todas las habilidades de artes marciales que había aprendido inundaron su mente, pero Lu Cang no podía por su vida pensar en quien podría enseñarle como tratar con un violador de otros hombres. Cuanto más se resistía y luchaba, más emocionado estaba Jing. Este pensamiento le hacía sentir miserable e impotente pero aun así, se negaba a dejar de luchar. Para él, ésta era la única manera en la que podía minimizar la degradación y humillación que estaba seguro sufriría bajo las manos del emperador.
—Tú… atrévete a decir una palabra más…— Jing aumentó la fuerza de su agarre. Las maldiciones de Lu Cang pronto de convirtieron en gemidos de dolor. Al oír la respuesta agradable del cuerpo debajo de él, una sonrisa se extendió cruelmente en el rostro de Jing y sin previo aviso, con saña, arrancó los pantalones ya desgarrados de Lu Cang.
Lu Cang instintivamente trató de encogerse sobre sí mismo, lejos de ese hombre odioso. Pero Jing tiró con fuerza de sus piernas abiertas, su frágil cuerpo se abrió lascivamente y sin obstáculos a los ojos del emperador. Sus genitales estaban inflamados del dolor pero el hombre encima de él no hizo caso a la gravedad de su malestar. Jing comenzó a presionar los dactilares de sus dedos hacia abajo, dejando marcas en la piel del muslo del bandido, piel que estaba pálida luego de no volver a ver la luz del sol, y la piel de la cara interna de su muslo que estaba claramente marcada con el sello que Jing había quemado en su carne la noche en que todo había comenzado.
Jing usó ambas manos para sostener con fuerza en las muñecas de Lu Cang, mientras miraba fijamente a la zona entre muslos abiertos como si fuera una especie de joya rara. Los muslos expuestos temblaron de vergüenza. Jing era un hombre noble de nacimiento, pero sin embargo, abusaba tan lascivamente de Lu Cang. Lu Cang lo odiaba. Deseó incontables muertes sobre Jing.
Lu Cang vio con horror como Jing, sin decir una palabra, lentamente bajó la cabeza...
—¡¿Qué Estás haciendo?! ¡No eres más que un violador! ¿Qué quieres de mí ahora? — Lu Cang ladró desesperadamente. Después de un breve momento de silencio, no se escuchaba nada más que el eco inquietante de sus propios gritos en el gran palacio vacío.
El hombre sobre él era el dirigente de un imperio próspero, él tenía todo el oro y las riquezas que nadie podría desear en su poder, y sin embargo, saqueaba y devastaba el sexo de Lu Cang tan fácil como tomar un bocado de comida. Nadie se atrevía a decir que estaba enfermo. Todavía era un emperador de oro. Sin embargo, Lu Cang sabía el innumerable número de personas que mirarían su cuerpo con disgusto en sus ojos, y que estaría en la historia como el hombre cubierto de agua sucia: como todos los demás hombres que cualquier emperador favorecieron, estaría marcado como un malhechor, mientras que el emperador no tenía nada que perder más que unos pocos minutos de su tiempo. Cuando era más joven, había leído acerca de las desgracias de los compañero masculinos de cualquier emperador, y él también se había reído de ellos. Nunca habría pensado que una tragedia así caería sobre su cuerpo un día.
El mundo era grande, pero él era como un pequeño pájaro atrapado en las garras de un águila. A pesar de que una vez tuvo su libertad, ahora tenía que jugar a los dados con el diablo.
—Hnng— Jing mordió con saña la raíz del muslo izquierdo de Lu Cang, perforando la suave carne y enviando una ráfaga de dolor insoportable por su columna vertebral. Lu Cang bruscamente mordió con fuerza sobre su labio inferior en un intento apenas posible de tragar sus propios gritos. Se quedó sin aliento miserablemente respirando por la nariz —Incluso si gritas, nadie va a salvarte. Nadie puede salvarte ahora— Desesperadamente consciente, Lu Cang palideció y tembló aún más violentamente, sus piernas se contrajeron en espasmos, sintiendo el dolor intenso de esos dientes afilados irrumpir en la intimidad de su cuerpo.
El tiempo pasó. Jing finalmente levantó la vista, sus dientes blancos cubiertos de sangre. Parecía un hermoso de lobo. El lobo abrió la boca y sonrió feliz, —Esta es la segunda marca que te he dado, tal como se debe.—
Lu Cang usó sus manos para cubrirse los ojos. La nueva lesión en el interior de su muslo ardía como el fuego, pero él tenía más miedo que sus ojos traicionarían el fondo de su alma, dejando al descubierto su fragilidad y vulnerabilidad. Lu Cang encrespó inconscientemente sus piernas, sólo para descubrir que estaba totalmente frio del dolor y la desesperación. Se estremeció incontrolablemente.
—¿Qué? ¿Por qué estás tan desanimado? La diversión apenas comienza...— Jing deslizó suavemente sus manos sobre el cuerpo desnudo de Lu Cang, levantando lentamente las piernas débiles...
Los dedos de Jing se deslizaron suavemente hacia arriba los muslos de Lu Cang y a lo largo de la delgada línea entre sus nalgas, dedos fríos trataron de entrar en aquella temblante entrada.
—¿Qué de… ¿por qué estás tan apretado? — Después de varios intentos fallidos en la inserción de un dedo, una Jing irritado golpeó salvajemente el cuerpo tenso de Lu Cang, en un intento para conseguir que se relaje.
Lu Cang temblaba sin restricciones, y el dolor físico hizo que sus músculos se contrajeran involuntariamente más. Sabía que esto iba a enfadar a Jing aún más y causar más destrucción, pero no era capaz de relajar su cuerpo. Aun así, él consiguió algo de alegría producto de la creciente molestia de Jing.
—¿de verdad crees que te dejaré tan fácilmente? — Diciendo esto, el emperador empezó a demostrar su dominio completo.
La totalidad de la crueldad de Jing descendió sobre el cuerpo de Lu Cang, un cruel dedo forzó con dureza el camino en su entrada trasera secreta. A pesar de que era sólo un dedo, Lu Cang ya estaba temblando violentamente por el dolor, todo su cuerpo chorreaba sudor frío. Su cuerpo se negó obstinadamente a relajarse, tratando desesperadamente de resistir la intrusión. Ese anillo de músculos firmemente reprimió el dedo de Jing en un intento de prevenir nuevas agresiones.
—Si sigues así, te lastimaré otra vez— Las palabras de Jing parecían consejos muy útiles, pero tenía un trasfondo de sus crueles intenciones. Jing casi incrustó su larga uña en la delgada pared interna de Lu Cang. Lu Cang acurrucado en el dolor, se inclinó hacia atrás involuntariamente permitiendo a su agujero abrirse ligeramente. El emperador comenzó a apretar un segundo dedo rígidamente, con más fuerza hasta el fondo, en las profundidades del área más sensible de Lu Cang.
Lu Cang acunó parte inferior del abdomen a los lados bruscamente, haciéndose daño en sus manos, apenas tenía la energía para utilizar su voz. —¿Tuviste suficiente?...Te lo ruego... no vayas más allá...—, los dedos de Jing presionaron firmemente contra sus entrañas, y Lu Cang comenzó a temer que algo dentro de él ya se ha roto por culpa de este hombre.
—¡Que Broma! ¿Crees que simplemente voy a parar aquí? Eres demasiado ingenuo— rodando los ojos por todo el cuerpo lánguido de Lu Cang debajo de él, Jing no estaba dispuesto a darle ningún respiro. Pero al ver a la persona debajo de él mordiéndose los labios y temblando tan violentamente, una ola inexplicable de compasión y afecto brotó dentro de Jing, haciendo que su corazón latiera temblorosamente. Se inclinó para besar esos labios carnosos, mientras que su otra mano traicionera continuó tentando cuerpo de Lu Cang.
—Ah... Ah... nnnh...— El interior de su cuerpo ardía, y Lu Cang no tenía ni idea de cómo manejar la situación. Intercalado entre las capas de dolor había un ligero picor y ese sentimiento hacia que cada nervio de su cuerpo temblara. Su cuerpo involuntariamente convulsionó, el sólo podía dejar escapar un gemido tortuoso.
Jing trató de presionar más, pero se detuvo sólo porque su dedo no pudo traspasar más allá una vez los músculos de Lu Cang apretaron su nudillo. Él ferozmente sacó sus dedos que estaban calientes como si hubieran sido manchados con fuego. Lu Cang, sintiendo la repentina retirada, dejó salir un ligero quejido.
—¿Huh? ¿Todavía no estás dispuesto a relajarte? No importa, te llenaré tal como estás— Jing se esforzó por controlar su deseo, usando su cinturón de tela para atar las manos de Lu Cang juntas, mientras que sus piernas no se habían detenido en el apasionante ataque en el área entre los muslos del bandido.
Jing estaba plenamente consciente de que esta iba a ser la primera vez que tomaría a Lu Cang después de revelar su identidad, y era un hito importante en la guerra entre ellos, pero aun así intentó con mucho esfuerzo profundizar y prolongar el placer de Lu Cang durante su copulación.
Lu Cang apretó los puños con impotencia al ver a Jing levantar y separar sus piernas, la sensación caliente deseo en sus nalgas al tener a Jing frotándose contra él.
Si pierdo mi conciencia ahora, ¿esto puede hacer algo para detenerlo? Lu Cang se preguntó en silencio, tratando desesperadamente de conseguir que sus músculos se relajen y aliviar el dolor de la intrusión inminente.
La invasión lentamente desligó sus tensos anillos, lo que obligó a sus músculos calientes abrirse permitiéndole sentir la penetración hasta la médula. Lu Cang trató de no gritar, y aunque la agonía era ligeramente inferior a la de la primera noche o a aquella vez en el burdel, no podía controlar las lágrimas que caían de sus ojos.
—¿Cómo es que aun estas tan apretado?— Jing se quejó con el rostro contorsionado por el dolor.
—Entonces no deberías... no deberías tratar de entrar…—
—¡Oh! Pero todavía tienes fuerzas para hablar—
Jing usó sus dedos para separar las nalgas de Lu Cang y así continuar envolviéndose en su carne temblorosa. Al llegar a la parte más profunda del cuerpo de Lu Cang Jing sintió como si no hubiera forma de poder salir de allí, como si sus cuerpos estuvieran completamente agarrados y conectados, totalmente fundidos, esa conexión íntima provocó en él un extraño estado de euforia.
—Lu Cang, Quédate a mi lado, ¿de acuerdo? — Jing comenzó a empujarse mínimamente, sintiendo el placer intenso, mientras que al mismo tiempo no olvidaba al bribón débilmente luchando debajo de él.
—Detente… — Aunque en grave desventaja, la boca de Lu Cang seguía siendo terca, negándose a admitir la derrota. –Tú... tú tienes un sinnúmero de mujeres... ¿por qué todavía quieres tener a alguien como yo? —
Jing se rió utilizando sus manos para sostener la cintura de Lu Cang, tirando de él hacia arriba y más cerca, al tiempo que aceleraba el ritmo de su ataque, empujó su eje dentro y fuera del pálido capullo de Lu Cang. —Porque eres mucho más estrecho que cualquiera de ellas— Obviamente él se estaba burlando de Lu Cang.
—Estrecho... Como si...— Lu Cang quiso patear Jing, pero se olvidó momentáneamente de la horrible posición en la que se encontraba, el movimiento al tratar de levantar su pierna lucia como un gesto provocado, haciendo que ambos gruñeran de dolor.
—¿Qué? ¿No es lo suficientemente profundo para ti? Bien...— Jing utilizó su eje para avanzar media pulgada. Lu Cang apenas tuvo fuerzas para quejarse. El dolor inicial se desvaneció poco a poco, y el extraño placer que lo acompañaba se disparó directamente. Lu Cang obstinadamente mordió sus gemidos, él no tenía ningún deseo de dejar a este maldito Jing recoger cualquier indicio de su placer.
Respirando lentamente y viéndose a sí mismo apareciendo y desapareciendo en el cuerpo de Lu Cang en repetidas ocasiones, Jing no dejó de moverse. Se inclinó y pasó sus manos sobre el pecho de Lu Cang, con impaciencia buscando sus labios de nuevo.
Lu Cang se había reducido a un estado de semi conciencia, y bajo el poderoso ataque de Jing, sólo podía seguir sus instintos y arquear su cuerpo, sin querer tentar a ese demonio para que devorara su boca...
—Estas duro aquí...— Jing rió entre las sorbidas a la boca de Lu Cang, pero deliberadamente mantuvo sus manos viajando más bajo. Lu Cang se retorció con impaciencia, cualquier noción de repugnancia y vergüenza había sido arrojada por la ventana. Él de todo corazón quería que su deseo se disipara, pero sus manos estaban atadas, por lo que se quedó allí sin poder hacer nada, solamente dependiendo de la fricción de Jing...
[…]
Dos cuerpos sudorosos pegados, el aire contaminado de sexo. Lu Cang ya había llegado al clímax varias veces, mientras que Jing mostró su resistencia sobrehumana, tercamente reinsertándose a sí mismo en varias ocasiones y negándose a eyacular.
—Ah... Ah ...— La sensación pegajosa de la parte inferior de su cuerpo hizo a la conciencia de Lu Cang agotarse, él gimió con abandono cuando Jing se empujó hacia él. Su expresión era frenética en el contexto de que su pelo oscuro estaba derramado al azar sobre las almohadas. Cuando Jing finalmente se corrió, fue completamente incapaz de moverse, con una expresión contradictoria a la de satisfacción que recordaba haber visto en Jing antes. Los músculos de sus paredes internas se habían suavizado considerablemente, y no podían contener la mayor parte del líquido espeso y caliente que Jing había disparado contra él. La sustancia blanquecina fluía lentamente de su agujero, por el interior de los muslos y en el sofá. Como si viera Lu Cang a través de un fino velo, la imagen obscena casi tiró Jing en un frenesí, y él estaba excitado de nuevo.
Después de un tiempo, las muñecas de Lu Cang fueron desatadas, y se dio cuenta de que las manos de Jing estaban una vez más sobre él. —Yo... No puedo... no más...— Incluso después de usar toda la fuerza que quedaba en su frágil cuerpo, él podía sólo débilmente sacar esas palabras de su boca.
—¿Sólo esto y no puedes manejarlo más? — Jing frunció el ceño. Él había querido inicialmente tomarse su tiempo para amar lentamente su bandido de montaña...
—No Importa... Te llevaré a un lugar agradable — Jing parecía emocionado. Cogió el abrigo que había caído previamente al suelo y lo envolvió alrededor del cuerpo desnudo de Lu Cang. Vestido con sólo las prendas más básicas, El emperador Xuan Yuan Jing llevaba el cuerpo inerte de su amante masculino y corrió por un pasillo del harém. Un corredor que convenientemente no tenía a ningún hombre en guardia, lo que le ahorró a Lu Cang la extrema humillación de ser expuesto a otras personas.
—Estamos aquí — Jing sonrió a Lu Cang, quien estaba totalmente desagradecido y se estremeció ante el gesto. ¿Estaba esta malvada persona todavía pensando en nuevas formas de torturarlo?
Al entrar en el edificio de singular arquitectura, Jing liberó una de sus manos para empujar la puerta de jade tallado.
—Ah...— Lu Cang casi gritó. Frente a él estaba una impresionante fuente de aguas termales decorada con flores de loto blancas que flotaban, y el vapor espeso hacia parecer como una especie de misterioso país de las maravillas.
Jing retiró la capa que cubría a Lu Cang ante sí mismo y quitándose sus ropas, los dos se sumergieron en el agua.
—¿Cómodo? —
Aunque Lu Cang quiso volcar agua fría en la cara de Jing, él no era rival para el encanto del agua caliente relajante y, finalmente, decidió guardar silencio.
Un par de brazos fuertes lo sostuvieron, firmemente atrapándolo. Jing deliberadamente había elegido hablar contra de su oreja, haciéndole sentir un hormigueo. El sensible Lu Cang intentó rizar su cuerpo, pero Jing lo abrazó con más fuerza.
—¿Te gusta? Mientras te quedes aquí... todos esto es solo tuyo, para tu disfrute.— En ese momento, Jing parecía inesperadamente amable. Abrazó a Lu Cang y caminó unos pasos, a través del vapor, Lu Cang se dio cuenta de que había un cálido altiplano de jade en el medio de la piscina.
Jing lo levantó y lo depositó en la superficie horizontal de la piedra, y luego recogió un puñado de agua y en broma roció sobre el área sensible de Lu Cang.
—...— Antes de que Lu Cang pudiera hacer ruido, una mano cálida amasó suavemente sus genitales magullados. Este gesto cariñoso le hizo preguntarse si esta persona era el mismo vulgar Jing.
—¿No es genial? — Comenzó lentamente, estimulando gradualmente una erección, sin olvidar a hablar en suave y tierna voz a Lu Cang.
Tan cómodo... Aunque sus sentimientos estaban controlados, Lu Cang se corrió silenciosamente en las manos de Jing, y la visión del líquido lechoso mezclarse con el agua le daba ganas de suicidarse.
¡Maldita Sea! Mientras este hijo de puta sea suave, de alguna manera termino haciendo lo que el quiera como una especie de tonto. Lu Cang maldijo en silencio su falta de resistencia, pero no tenía la energía para reaccionar a las cosas obscenas Jing había planeado hacer a continuación...
Mañana...este asunto... terminará, después de todo, yo soy un hombre... Lu Cang se sostenía en esos fragmentos rotos de pensamiento, y no se resistió cuando Jing lo empujó hacia abajo y entró en él de nuevo.
[…]
Lo hicieron tres veces... En realidad, él había perdido la cuenta hace mucho tiempo.
Lu Cang trató de contar el número de veces que él y Jing culminaron, pero su cerebro estaba revuelto, por lo que se dio por vencido.
Su último recuerdo era de Jing empujándose a sí mismo por quinta vez, antes de que su conciencia fallara.
Estoy cansado. Duele como el infierno... Lu Cang volvió su cuerpo y el dolor se disparó por su columna vertebral, causando que su extraño sueño se desvaneciera y sus ojos lentamente se abrieran.
Todo se sentía extraño. Este hermoso lugar era uno que nunca había visto antes. Las cortinas que colgaban del techo tenían unas pocas capas, y eran ligeramente translúcidas. Tenían intrincados bordados, adornados con brocados de oro y joyas. A través de la hendidura en la capa superior estaba una seda blanca que caía con satén azul pálido por debajo. El pabellón estaba pintado extravagantemente con patrones exquisitos de un dragón y fénix, y la ropa de cama en sí eran igual de magnífico color. Pero lo más bello era el hombre que estaba abrazando el cuerpo desnudo de Lu Cang en su sueño, Xuan Yuan Jing.
¡Ah! Se despertó sobresaltado y trató de alejarse, pero un fuerte par de brazos se aferraron a él con fuerza, anulando cualquier movimiento. Los sucesos de ayer parpadearon ante él como una especie de visión. Recordaba vagamente quedarse dormido — o desmayarse — tener relaciones en exceso. Después de eso... ¿Después de eso...?
—Por supuesto, yo te traje hasta aquí.— Jing abrió los ojos, como si leyera las preguntas de Lu Cang directo de su corazón. Había fingido dormir durante mucho tiempo para poder disfrutar de la mezcla de miedo, pánico, y arrepentimiento en el rostro de Lu Cang cuando despertara.
Muy sorprendido por Jing, el rostro de Lu Cang palidecido rápidamente. A pesar de que había tenido relaciones sexuales con el hombre un buen número de veces, ayer era la primera vez que Jing, como emperador, lo había sostenido.
... ¿Eso significaba que la posibilidad de escapar de su demonio se había hecho aún más pequeña?
Lu Cang miró a Jing, horrorizado. Seguía estando sereno, aunque estaban recostados tan cerca uno del otro que sus caras casi se tocaban.
Jing de repente cerró la distancia y besó a Lu Cang. Lu Cang torpemente trató de luchar, su intento fue inútil Jing profundizó poco a poco el beso, lo que le hizo derretir, a pesar de que aquellas traviesas manos comenzaron a tocarlo por todas partes.
—¡Vámonos! — Esta vez, Jing no trató de empujarlo demasiado lejos, en su lugar se levantó de la cama y se vistió con ropas hermosas. Después de que ambos se lavaron y se vistieron, Jing lo llevó a las puertas del palacio.
—¿A dónde Vamos? — Todo el cuerpo de Lu Cang dolía, y cada paso que daba dolía como si Jing estuviera penetrándolo otra vez, pero cuando pudo, trató de no pensar en ello o decir cualquier cosa sobre el asunto, no sea que alguien se diera cuenta.
—A ver a Xi Zhen— las pocas palabras de Jing hicieron que Lu Cang no se negara, realmente quería saber quién era ese extraño niño bonito.
¿Quién es él realmente? Mientras Lu Cang era arrastrado por Jing, no podía dejar de preguntarse sobre la identidad de Xi Zhen.
—Deja de pensar al respecto, lo sabrás cuando lo veas— Jing disparó a Lu Cang con una misteriosa sonrisa mientras abría la puerta del patio.
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