lunes, 7 de septiembre de 2015

Capítulo XIII

Lu Cang entendió el significado detrás de esos ojos, que decían: hmph, Su Majestad no te favorecerá siempre de esta manera.

Pero Lu Cang no podía hacer nada al respecto. Podía simplemente con gracia sentarse de vuelta y elegantemente seguir bebiendo su vino con el fin de ahogar su dolor.

Esta también no era la primera vez que Zhang Zi Dong ofendía abiertamente a Lu Cang. Sólo porque Jing como el emperador estaba claramente dividido entre sus asuntos personales y los asuntos públicos. Él deponer o destronar a las concubinas reales que ofendieran a Lu Cang, así como a los cortesanos reales que ridiculizaran y ofendieran a Lu Cang con sus discursos de sarcasmo, Jing procedía a amonestarlos no tan severamente, convenientemente resolviendo el problema con una solución sin partes perdedoras.

 A pesar de que él quería que los dos fueran felices juntos, después de todo, desde joven Jing había recibido la educación para ser un emperador. No había manera para él, debido a su afecto y sentimientos por su amante masculino, nublar y afectar su juicio global. Todo esto era su predicamento como emperador.

Lu Cang entendía cuál era el privilegio del estatus de Jing. Pero, en lo profundo de su corazón sentía que el estado de su amante estaba en el caCang Cango, aquello hacía que él no fuera capaz de protegerlo imprudentemente. Así que no podía dejar de sentir este sentimiento de soledad indescriptible.

Tal vez, para otras personas, el estado honorable de su amante los haría felices, orgullosos y arrogantes. Pero en el corazón de Lu Cang, el preferiría que Jing fuera sólo un plebeyo.

Su expectativa sobre su vida amorosa era de dos personas viviendo juntas y felices sólo dependiendo uno del otro, sin ninguna necesidad de luchar por la atención de Jing, entre su deber como emperador y el lugar como su amante, así él no estaría preocupado por su futuro.

—Señor Lu, ¿qué suele hacer para pasar el tiempo?— Más allá de todas las expectativas, incluso después de ser testigo de toda esta conmoción, Liu Zhang Tong todavía voluntariamente vino a hablar con él. Lu Cang que había sufrido muchos desplantes por parte de otros funcionarios, simplemente se sintió abrumado por este favor, muy halagado e inesperado.

Sin percatarse de la mirada atónita del funcionario a su lado, Liu Zhang Tong como si de hace mucho tiempo tuviera una muy buena relación con Lu Cang, durante todo el banquete, con frecuencia buscaba hablar con él. Por su compañía, había amenizado el orgullo de Lu Cang cuya autoestima había sido reducida por el insulto anterior.

El banquete desagradable había terCang Cangado. Lu Cang y Liu Zhang Tong hicieron una promesa de pagar una visita el uno al otro la próxima vez. Arrastrando su cuerpo cansado y con sueño para volver a su mansión, Lu Cang se sorprendió al ver a Jing inesperadamente ya sentado en su dormitorio.

—¿Qué pasa?— Lu Cang descuidadamente se quitó su túnica exterior mientras preguntaba.

Él no estaba ni un poco enojado con Jing. Él era plenamente consciente de las desventajas de su relación y no podía expresar abiertamente su decepción por su manera de proceder. También evidenciaba su mala condición.

—Hoy, no dispuse de ese Zhang Zi Dong de manera correcta, ¿sientes que te he hecho daño?— Jing fijó sus brillantes ojos en Lu Cang.

—¿Cómo es eso posible? No soy una mujer. Como si me pudiera enojarme porque un hombre no viene a mi rescate—

Quitándose el traje formal que llevaba para entrar en el palacio imperial, Lu Cang se puso su bata de dormir en el hombro. Luego, fue a sentarse en la silla frente a Jing.

—Cang... Sé que no eres feliz aquí. Pero yo también tengo mis dificultades... —Jing se acercó y puso sus manos sobre los hombros de Lu Cang.

—Lo sé.—

El tono de Lu Cang era tan suave como un suspiro, pero en el oído de Jing, se sentía más como un tono de mal humor.

—No, yo sé que estas enojado— Jing acarició suavemente el cuello de Lu Cang con su mano. Su pierna también ligeramente se frotó contra las nalgas de Lu Cang. Él se ponía en este tipo de actitud cada vez que sentía su conciencia culpable hacia Lu Cang.

—Realmente no lo estoy— Lu Cang sacudió la mano de Jing: —Y también, acostarte conmigo no resolverá el problema. Hoy ya lo hemos hecho demasiadas veces. Es demasiado y mi cuerpo no será capaz de soportarlo. Solo por hoy, regresa y duerme en el palacio—

—¿Ves?, estás enojado ¿Acaso no te entiendo lo suficiente? Tuve que soportar como charlabas con tanto entusiasmo con Liu Zhang Tong, por eso sé que estás enojado. Parecía que intencionalmente querías ponerme celoso —.

Jing llevaba una sonrisa de persuasión. Lu Cang quien inicialmente no estaba enojado, por aquellas palabras burlonas, casi estalla de ira.

—¡Te advierto, Xua Yuan Jing! —Lu Cang groseramente lo apuntó con su dedo—Tú como el emperador es tu propio maldito asunto. Pero por favor, no apliques la lógica de tus concubinas reales en mí. ¿Quién te crees que soy? No me proteges, ¿entonces sólo corro a otro hombre para darte celos? ¡Bastardo infeliz!, ¿Qué tipo de basura estás pronunciando?—

Él era como un perro cuya cola ha sido quemada. Acusó y gritó a Jing. Él estaba muy furioso. Estar confinado en esta mansión todo el día le era suficiente para volverlo loco. Y ahora Jing lo catalogaba como un hombre se ponía de mal humor y reñía como una mujer. Él no podía creer que su valor se hubiera disminuido hasta este extremo.

Al oír su ladrido enojado, Jing inmediatamente se dio cuenta de que lo había acusado injustamente. Se apresuró a abrazar a Lu Cang para calmarlo.

—Lo siento, lo siento, yo realmente estaba siendo acosado por esas concubinas reales detrás de la corte por mucho tiempo. Inconscientemente, he confundido el gran corazón y mente abierta de mi Xiao Cang como una de esas personas. Lo siento mucho, Xiao Cang, por favor perdonarme—

Jing en realidad era una persona arrogante que tenía la más alta autoestima por lo tanto adoptaba esa actitud alta y todopoderosa. En este medio año, desde que estaba en relación con Lu Cang, de vez en cuando arrojaba a un lado su noble fachada y pedía disculpas a Lu Cang. Por solo ese hecho Lu Cang no podía seguir enojado. Él sólo podía reír en secreto detrás de la espalda de Jing debido a su repentino cambio de comportamiento.

 —Incluso un buen esposo y su esposa se pelean de vez en cuando. Es porque eres demasiado adorable, así que quiero molestarte—

Al ver que Lu Cang se había calmado un poco, Jing trató de burlarse de él. Era como si se hubiera olvidado por completo de la culpa que sentía por haber acusado injustamente a Lu Cang.

—Olvídalo, no estoy de humor para pelear contigo. La próxima vez, será mejor que no me degrades al lugar de tus concubinas reales. Hoy ha sido un día agotador. Quiero descansar temprano—

Lu Cang se metió en la cama y se acostó. Colocó una cara cansada y con sueño, pretendiendo con esta acción Jing se fuera. Pero, casi al instante, Jing lo tenía presionado bajo su cuerpo.

—Jing, no. Realmente no quiero... hoy estoy... Hoy me siento realmente mal — Lu Cang luchó, sosteniendo la mano de Jing que subía a tientas por todo su cuerpo.

—¿Mal? ¿Qué parte se siente mal?— Jing pensó que Lu Cang estaba todavía enojado por su acusación anterior. Mientras le preguntaba, su mano apretó con fuerza la parte inferior del cuerpo de Lu Cang.

Lu Cang se esforzó por evadir los apremiantes labios de Jing. : —Mi estómago… Me duele el estómago...Hoy yo realmente no quiero...—

 —¿Cómo pasó?—

Al ver el pálido rostro de Lu Cang, como si realmente tuviera un problema, Jing se vio obligado a detener su agresión y echar un vistazo a él con cuidado.

—Anoche.... Ayer por la noche sin lavarlo, me quedé dormido...— la voz de Lu Cang era tan suave, su rostro ligeramente se sonrojó—

—Ah.... ¿Esa cosa todavía permanece en el interior de modo que te duele el estómago? — Jing de repente golpeado por la realización miró al tímido Lu Cang que asintió con la cabeza oculta en su pecho, y se dio cuenta de lo que había sucedido. —Está bien, entonces hoy nos iremos a dormir temprano ¿de acuerdo?— Jing estaba un poco decepcionado. Rápidamente se levantó y se quitó la túnica exterior, luego se subió de regreso a la cama y atrajo el cuerpo de Lu Cang de vuelta a su pecho.

De ese modo, ellos sólo se abrazaron juntos y se fueron a dormir.

Este asunto había sido originalmente saldado, sin embargo, la gente no puede imaginar lo que sucederá mañana. Al día siguiente, su relación se enfrentó a una dificultad severa que verdaderamente colocó sus sentimientos en juicio.

[…]

Era tranquilo como de costumbre. Cuando Lu Cang despertó, Jing ya se había ido para asistir a la corte de la mañana. Después del desayuno, tenía que pensar en una forma de quemar el tiempo el día de hoy.

En ese momento recordó que él no había sido capaz de encontrarse con Cao Xin y los hermanos por un largo tiempo. Lu Cang ordenó a Xiao Sang preparar los caballos. Juntos se apresuraron y salieron a la ciudad interior, a la mansión donde Cao Xin y el resto residían.

Jing era realmente una persona intrigante. Asignó a los antiguos hermanos de Lu Cang como guardias imperiales de la capital. Además, se las arregló para darles el mismo puesto y rango, dejándolos vivir juntos en una residencia cerca de la puerta de la ciudad. Eso no solo le permitía mantenerlos bien controlados sino además a una distancia considerablemente de Lu Cang.

A pesar de que en el período de guerra los servicios de guarnición en la capital eran considerados como un trabajo de elite, pero durante estos tiempo de paz, se encargaban de manejar muchos asuntos triviales, como tratar con las peleas, renovar y reparar los alrededores, durante todo el día hasta regresar al cuartel, estaban ocupados con grandes cargas de trabajo. Incluso hasta el punto de que no tenían tiempo para presentarse delante de Lu Cang y molestar con su presencia a Jing.

Era casi mediodía cuando Lu Cang llegó al lugar de Cao Xin y sus hermanos. Ya que residían en la parte de atrás de la puerta de Yamen, los antiguos hermanos de Lu Cang se reunieron en el patio trasero para tener su almuerzo.

Siguiendo la dirección indicada por el joven portero, desde la sala de loto, Lu Cang ya podía ver a sus hermanos comiendo en la mesa circular. Muy animada y bulliciosa con el ruido y la emoción.

—¡Yah! Mucho tiempo sin verlos, mis hermanos se han vuelto tan refinados, incluso tienen la comida en el pabellón de loto—

Reuniéndose con sus hermanos después de un largo tiempo, Lu Cang era incapaz de esconder aquel sentimiento de júbilo. Desde bastante distancia, gritó para saludarlos en voz alta.

—¡por todos los cielos! ¿Es realmente nuestro Hermano mayor?— Cao Xin fue el primero en enterarse de la llegada de Lu Cang. Corrió fuera del pabellón, levantando una ráfaga de viento tras sí. Tampoco le importó limpiar su boca grasienta y abrazó a Lu Cang con fuerza.

Todos los hermanos corrieron simultáneamente, se abrazaron y rieron juntos. Haciendo ruido. Ellos estuvieron en ello un buen rato antes de calmarse.

—¿Has comido, Hermano mayor? Ven aquí rápidamente, vamos a comer juntos. Todo el mundo también, siéntese. Vamos a tener un gran momento con nuestro Hermano mayor.

El estratega, Liu Cuo, estaba más bien fresco y tranquilo en comparación con el resto de los hermanos. Recordándoles a todos contenerse de su emoción y calmó la situación.

Todo el mundo estaba tomando su asiento. Alguien le dio a Lu Cang un tazón y palillos. Todos ellos comiendo y hablando todo el tiempo al servirse unos a otros para tener igual ración de comida.

—¿Todos ustedes han estado bien entonces? —deteniendo el gran desorden de todos hablando de sus vidas cotidianas, Lu Cang sacó un tema que preguntar mientras estaban en ello.

Básicamente, él pensó que, ya que todo el mundo se reía en voz alta, debía ser así, pero todos ellos de repente se quedaron en silencio. El ambiente se sentía terriblemente frío.

—¿Qué? — Lu Cang no pudo evitar sentirse nervioso —No me digas que no han estado bien — El menor de los hermanos, el séptimo en el comando, Ge Qing lo miró como si no pudo contener su sentimientos más:

—Hermano mayor, ¿usted no lo sabe?—

Desde el lado, Liu Cuo tiró de él para detener  cualquier cosa que tuviera que decirle a Lu Cang. —Hermano Qing, Hermano mayor ya tiene suficientes problemas, no…— Lu Cang extendió su mano para evitar que Liu Cuo siguiera hablando. Él se quedó mirando ansiosamente a Ge Qing

—Hermano Qing, dime, ¿qué pasó con ustedes? —

Mantenerse al lado de Jing fue su propia decisión. Por ello se merecía todas las dificultades y cosas desagradables, todo fue su decisión. Pero si a causa de su decisión sus hermanos eran infelices, Lu Cang absolutamente no sería capaz de perdonarse a sí mismo.

—Exactamente lo que ha sucedido ¡todos ustedes deben decírmelo ahora mismo! Me acaban de dar la conclusión sin decirme la causa, ¡Solo están haciendo que me preocupe hasta la muerte!— Lu Cang agarró a  Cao Xin. Sus ojos se habían vuelto rojos de la preocupación.

—El recién nombrado Gobernador de la Capital es el culpable—Ge Qing dijo resueltamente la sentencia.

—Cierto, Cierto... Él no nos ven como seres humanos. Todos los días nos obliga a los hermanos a trabajar 12 horas al día, haciendo todas las patrullas. Si hay alguna baja en la capital, incluso el más pequeño asunto trivial, él se desquitará con nuestros salarios. Sólo un pequeño bostezo, él abusivamente nos maldice. Con frecuencia nos castiga golpeándonos. Podemos soportar todo eso, pero él tenía que ir tan lejos como para hablar mal de nuestro Hermano mayor en frente de nosotros en todo momento. Realmente hemos tenido bastante de él — Uno por uno,  los hermanos vertieron sus ya acumuladas quejas durante un buen rato.

Si había gente que lo insultaba, él simplemente lo dejaba pasar, pero teniendo en cuenta el mal humor de Lu Cang, ¿cómo diablos iba a dejar que la gente intimidara a sus hermanos?

—Hace dos días, él dijo que Hermano mayor Cao había fallado en su trabajo, ¡él golpeó al hermano mayor con un tablón 20 veces! — Ge Qing puso una expresión de estar a punto de romper en lágrimas.

—¿Qué? — Lu Cang se levantó de su silla. Rápidamente sostuvo a Cao Xin: —¿Hay alguien lo suficientemente audaz como para querer desafiarte? Déjame ver la herida, ¿fue seria o no? –

—No es necesario ponerse tenso, no lo es, Hermano mayor. Tengo la piel más dura y la carne más gruesa de toda la nación—

—¡Yah! ¡tú!... — Incluso si Cao Xin era una persona obstinada, cuando Lu Cang tercamente le bajó los pantalones y accidentalmente tuvo contacto con la herida, no pudo reprimir su grito de dolor.

En aquellas robustas piernas, la obvia magulladura en forma de una franja se dejó ver. También había áreas en la que la piel estaba desgarrada, con un rastro de sangre fresca de un color rojo negruzco. Aquella vista pinchó directo al corazón de Lu Cang e hizo que sus ojos se enrojecieran.

—¡Bastardo! ¿Quién hizo esto? Rápido Hermano Qing, llévame a donde este lo que sea gobernador de la capital—

Al ver la herida en el cuerpo de su hermano, comparado a sus propias heridas, era más insoportable. La esencia del bandido de montaña que era volvió en él. Toda su persona había recuperado la fiereza de los viejos tiempos, cuando se ganaba la vida en medio de luchas y derramamiento de sangre.

—Hermano mayor. Por favor, cálmese primero. El gobernador de Capital… ¡el gobernador de la capital es Zhang Zi Dong! Hermano mayor, si usted va, solo provocaríamos más problemas para usted — Liu Cuo agarró a Lu Cang impidiendo que actuara por impulso.

Su corazón también estaba herido al ver a sus hermanos sufrir este tipo de tormento,  claramente podía comprender el estado sensible de Lu Cang. Él no estaba dispuesto a dejar que su hermano sufriera la humillación de ese perro que merecía la muerte de Zhang Zi Dong.

—¿Qué?— Al oír ese nombre Lu Cang se sorprendido y regresó a su silla.

Su intención era pedir a este gobernador de capital que cambiara su manera de tratar a sus subordinados, pero ahora todo había salido a la luz. Sus hermanos sufrían este tipo de angustia a causa de sus asuntos personales. Ellos estaban sufriendo en su lugar. Zhang Zi Dong inequívocamente desquitaba todo su resentimiento en sus hermanos.


Todo era culpa suya.

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