lunes, 7 de septiembre de 2015

Capítulo III

El sonido del bambú que flota sobre la noche lluviosa

Lo escandaloso de Tongan en las mañanas no era inferior al de Hangzhou. Puesto que la posada que él había escogido estaba situado justo a un lado de la calle. Lu Cang despertó de su sueño temprano en la mañana, viéndose bastante sorprendido por la prosperidad de la ciudad imperial de Datong.    

Frotando sus ojos, Lu Cang  dejó caer algo de ropa sobre sus hombros y se paró frente a la ventana mirando a la calle. Frente a él estaba el mercado de comida, las calles estaban abarrotadas de las personas que se levantaban temprano a comprar sus víveres y los vendedores ubicando las canastas de vegetales, gritando a los compradores en dialecto del norte del cual Lu Cang poco entendía. Ola tras ola de pesadas fragancias de comida para el desayuno flotaban a su nariz desde los puestos cruzando la calle.

Pero esta escena  soleada, alegre, feliz como nunca, poco hacía para levantar el espíritu de Lu Cang cuyo pecho estaba lleno hasta el tope de  penumbra.

Ayer, en una pequeña casa de esta extraña ciudad, un tipo de contacto corporal que podría ser descrito como cruel ocurrió una vez más entre él y una belleza masculina del cual ni siquiera sabía su nombre completo. En una forma cruda de hablar, Lu Cang, por segunda vez, fue brutalmente y forzosamente follado por el mismo hombre.

Increíblemente, cosas como esta han estado ocurriendo una y otra vez a él, un hombre reconocido que había sido catalogado como el wullin del sur. No era de extrañar que Lu Cang, quien siempre había tenido una alta auto apreciación y opinión sobre sí mismo, estaba, desde el fondo de su corazón, teniendo dificultades para aceptar esto.

Pero a pesar de su inhabilidad para colocar su mente alrededor de todo, el aun no era lo suficientemente valiente para viajar una distancia de miles de millas hacia Hangzhou en un espontaneo acto de heroísmo sin asegurarse primero que la droga que ese hombre demente había usado en él se hubiera desvanecido.

Buscando en las capas de su ropa, su mano entro en contacto con la lujosa caja que contenía la píldora. Quizás lo mejor era probar la droga…

¿Qué pasa si es falsa?

Entre más lo pensaba, mayores eran las posibilidades. Lu Cang ya veía una chispa de esperanza inflarse en sus ojos. Después de contemplar el lunático comportamiento de ese hombre hermoso por un momento, parecía perfectamente posible que el pudiera encontrar una extraña píldora para usarla como truco.

El recuerdo del hecho que estaba temblando por los efectos de esa droga sexual que ese hombre sinvergüenza estaba escondiendo en algún lado, secretamente riéndose, hizo que una ráfaga de ira rápidamente dominara la entera mente de Lu Cang.

Cálmate… cálmate… se dijo a si mismo obsesivamente mientras tomaba silenciosamente una decisión: Era mejor apresurarse y encontrar algún perro cualquiera para probar la droga. Si era falsa mucho mejor para él, podía rápidamente escapar de este autocritico lugar y regresar a su montaña.

Después de tomar su decisión, el ya no dudó. Se apresuró a terminar su rutina de la mañana y salió de la posada para encontrar el ideal "Sujeto de prueba de la droga"

Sólo cuando tranquilamente dio una vuelta por las callejuelas de Tongan Lu Cang encontró que su plan impecable parecía tener algunos agujeros. A pesar del gran tamaño de Tongan, no había casi ningún perro que apareciera en las calles. Incluso los dos perros que vio por casualidad eran llevados con una correa por plebeyos. A pesar de que tenía plena confianza de que podía hacer frente a estos plebeyos que no conocían de artes marciales, “robar perros” de unos plebeyos bajo la luz del sol era realmente algo que el orgullo de Lu Cang no podía tragar.

Después de dar algunas vueltas más en vano, el finalmente se dejó vencer por su impaciencia y haló a un hombre mayor al azar y lo sostuvo.

—Viejo, puedes decirme ¿Cómo siendo Tongan tan grande no hay ni un solo perro o gato por allí?—

El hombre mayor preguntó,  escudriñando en Lu Cang —Señor, ¿No es usted de aquí?—

—Llegué de Hangzhou ayer—

—Si es así, entonces… el mes pasado el emperador hizo un decreto. Por el bien de la sanidad de Tongan, familias sin plebeyos que se dedicaran especialmente a cuidar de los perros no tenían permitido criarlos— Juzgando por la expresión del viejo, el parecía estar completamente de acuerdo con el decreto del emperador.

— ¿Qué?— Lu Cang chilló, incapaz de controlarse. Su pobre alma, que consideraba frágil a este punto, era ya incapaz de aguantar tantos ataques continuos—

Después de dejar al hombre marcharse, él caminó de regreso a la posada, desesperanzadamente sosteniendo su cabeza, suspirando a su reciente mala fortuna desde la parte más interna de su corazón.

Mientras cortaba camino a través de un estrecho valle, su ojo fue repentinamente atrapado por una bola de algo de color marrón-canela.

Eso... eso... ¿no es eso lo que había estado buscando toda la mañana sin encontrar el menor rastro... un perro? Y tenía un buen aspecto también; su piel era lisa y brillante como el agua, claramente no  era perro callejero. Pero la parte más milagrosa era que no tenía ningún sirviente siguiéndolo. Una llama iluminó los ojos de Lu Cang en ese instante,  alegría saltando de su cara. ¡Era demasiado perfecto!

Lu Cang explotó  de alegría salvaje, inmediatamente abordó el perro. Aunque este perro pudiera ser considerado como excepcionalmente amenazante, ¿cómo podría defenderse de las habilidades en artes marciales de Lu Cang? Solo dos o tres movimientos fueron necesarios para tenerlo sostenido del brazo de Lu Cang rumbo a la posada.

Lu Cang solo le importaba la satisfacción que sentía consigo mismo, pero paso completamente por alto el hecho que a la cabeza de la puerta cercana de las extremadamente largas paredes resguardando el patio de una de las casas desde la que el solo “recogió” el perro colgaba con oro desgastado un letrero con las grandes palabras “Mansión del Duque Tongxin”

Este amado perro llamado Fuqi pertenecía al residente de esa mansión, el rico y poderoso hombre que estaba “por encima de todos los demás” el hermano menor del mismo emperador en sí.  Confiando en el hecho de que nadie tendría los nervios para tocar al perro de la familia Tongxin, el sirviente a cargo dejaba al perro andar libremente a sus anchas. Sin embargo fue “alegremente” recogido y llevado a casa por Lu Cang, quien no solo acababa de llegar si no que lo tomo como una bendición del cielo.

Naturalmente, los vecinos cercanos reconocieron al perro real de Tongxin. Así que, al ver que Lu Cang caminaba por las calles con el perro en sus manos, obviamente fueron entrometidos y corrieron a la casa del duque para obtener alguna recompensa.

Sin saber esto, Lu Cang continuo su camino a la posada con la “bendición” en sus manos, mientras se dirigía directamente a su habitación y cerraba la puerta.

Lu Cang ato al perro desordenadamente en el escritorio, entonces empujo una pieza de ropa en la boca del camino que estaba ladrando como desquiciado. Viendo al perro luchar como loco Lu Cang unió sus manos juntas y aplaudió con satisfacción. —Ah, perrito, perrito, no es como si quisiera hacer esto. Culpa a ese fenómeno de Jing Xi.

Tomando la píldora color jade de su ropa, Lu Cang se acercó al perro. El perro también parecía saber que le harían daño, así que inesperadamente mostró una expresión de miedo. Por ahora, Lu Cang no tenía corazón y dejó de simpatizar con el perro. Él respiró hondo y comenzó a empujar la pastilla en el encaje del perro.

Hubo una buena resistencia al principio. La estreches en el “canal” del perro no era algo en la que la mano humana de Lu Cang podía romper fácilmente. Pero ya que había llegado tan lejos, era demasiado tarde para dar la vuelta, así que solo pudo aferrarse a una gruesa inhalación de aire y empujo su dedo aún más lejos.

Lu Cang sintió el cuerpo del perro temblar bajo su agarre. Si su boca no estuviera sellada, probablemente estuviera ladrando caóticamente hasta que el techo se derrumbara. Lu Cang también se sentía como si hubiera comido una pila de lodo. Era incomodo como el infierno.

—Hombre miserable ¡Muérete! Te odio a muerte, forzarme a ir tan lejos para hacer esto— No solo los grandes ojos del perro estaban húmedos con lágrimas causadas por su agonía, incluso Lu Cang sentía la necesidad de ponerse a llorar—

Porque… En los 21 años en el camino de la vida de Lu Cang el solo había escuchado las alabanzas de su heroísmo. A la edad de 17 y cuando cometió el primer gran robo en todo Jiangnan, él siempre había sido el icono de un “héroe sin precedentes” en los ojos del público. ¿Por qué a pesar de todo esto, estaba aquí, haciéndole estas cosas a un perro?

Su garganta llena de ira por su propia inutilidad en esta situación. Impulsado por su rabia empujo su dedo mucho más lejos, y sintió la píldora derretirse, el rápidamente comenzó a sacar su dedo hacia afuera, pero esa maldita droga tanto como su dueño, se derritió en el momento en que encontró su lugar.

El momento siguiente el rostro de Lu Cang había perdido todo color: El dedo que ingreso en aquel interior con tanta dificultad estaba atorado.

El canal tensado hasta su absoluto limite se expandía y contraria, aferrando su agarre en el dedo de Lu Cang. Él podía simplemente halar su dedo usando la fuerza bruta pero lo más probable es que el perro moriría. Entonces todos los esfuerzos de su mañana serian para nada.

Pensando en eso, el intentó lo mejor para deslizar su dedo de forma astuta, pero sin importar cuantos los intentos, su mano continuaba atorada con fuerza en una posición incómoda, imposibilitando el ir más allá o liberarse.

Un ruido se escuchó desde la puerta exterior, como si hubiera una enorme tropa de personas subiendo por las escaleras. Ellos no estaría aquí por mi ¿cierto? El pensamiento flotó en su cabeza, él estaba aun frenéticamente intentando rápidamente de liberar su dedo. Pero entre más lo intentaba más desastroso se ponía, ya era incapaz de moverse una pulgada.

El dicho dice que “Cuando eres desafortunado, incluso el agua fría se atora en tus dientes” Justo ahora, Lu Cang estaba en ese tipo de situación. Y más que eso, el irritante pero eterno sonido se detuvo justo detrás de la puerta. Entonces con un “clang” la puerta fue abierta, las personas del exterior abruptamente se enfrentaron frente a frente con el hombre en el interior.

Instantáneamente todas las voces se congelaron. Por primera vez en su vida, Lu Cang tenía el deseo de evaporarse en el aire. En ese momento su rostro era aún más horrible que el de una persona muerta. Juzgando por su expresión el joven hombre vistiendo prendas lujosas a la cabeza del grupo, Lu Cang pudo asegurarse que la escena los ojos de aquel joven veían lo asustó.

—¿Q—Qué estás haciendo?— el hombre joven finalmente habló después de lo que parecieron ser cientos de años, su voz vacilaba con incredulidad.

—Ah...ah...y—yo...solo...— Lu Cang parecía haber contraído un tartamudeo horrible, y era incapaz de reunir una sola frase inteligible sin importar que.

—¡Maldito fenómeno! ¿Cómo te atreves a robar el amado perro de nuestro lord?— Uno de los sirvientes saltó desde atrás y tomo la mano de Lu Cang intentando sacarla de ahí— ¡saca tu sucia mano!

Entonces, era el dueño del perro el que había llegado. Juzgando por la alta, definida y aristocrática figura, él era probablemente alguien relacionado a la realeza o un hombre noble. El sirviente lo llamó “lord”

El sirviente trató de dar un tirón coercitivamente a la mano, pero con la poca fuerza que tenía, ¿cómo podría tener éxito? Al ver la situación como estaba, las cejas del joven firmemente se juntaron en un ceño fruncido. —Átenlo rápidamente y llévenlo de vuelta a la mansión. Podemos tomarnos nuestro tiempo allí. No me avergüencen aquí—

—¿Qué están haciendo? Yo solo…solo— Echando un vistazo a la multitud de personas lo suficientemente grande como para ahogarse en la habitación, Lu Cang luchó desesperadamente por su vida. Sin embargo, dos puños nunca podrían triunfar contra cuatro manos, por no hablar de que se enfrentaba una decena de altamente capacitados guardias Imperiales. No es necesario decir, que terminó siendo atado como una bola de masa sólida.

—Colóquenlo en el palanquín. No dejen que nadie en las calles lo vea— El joven ordenó al mismo tiempo que se giraba y bajaba las escaleras. Lu Cang fue empujado y obligado a seguirlo.

Fue rellenado en el palanquín y llevado lo largo de la carretera llena de baches todo el camino hasta la mansión del duque Tongxin, Lu Cang fue sacado en el momento que el palanquín fue ubicado en el suelo, luego fue atado a una columna de manos y pies. Un estado lamentable de hecho.

—Mi lord, ¿Cómo deberíamos castigarlo?— el guardia preguntó después de atar al desafortunado prisionero.

Zheng frunció el ceño mientras escudriñaba al hombre reducido a un embrollo en frente de él. Los ojos y las cejas del hombre eran bellas y su figura bien proporcionada,  no muy parecida a la apariencia un villano. Pero cuando Zheng entrevió la mano que se hundía profundamente dentro de su querido perro Fuqi, decidió retirar esa declaración anterior.

—Mi lord, mi lord— Un guardia de repente se precipitó y se desplomo en el cuarto, y reportó unas palabras susurradas al duque. La expresión de Zheng tuvo un cambio instantáneo y dramático.

—Mantengan un buen ojo en él—, apresuradamente ordenó, y luego se encaminó con prisa a la sala auxiliar.

Corriendo hacia la cámara interior, Zheng comenzó a llamar desde una buena distancia.

— ¡Hermano mayor, Hermano mayor!—

Irrumpiendo en la habitación con emoción, él finalmente puso sus ojos en la belleza sin igual que estaba sentado en posición vertical ante la larga mesa. ¿Y quién, sino el hermano mayor a quien había perdido y anhelado ver en los últimos meses?

—Hermano mayor ¿regresaste?— Cariñosamente inclinado hacia adelante, toda la cara de Zheng brillaba con amor y admiración.

Jing sonrió. Su mellizo más joven siempre lo había amado y confiado en él desde que eran pequeños, y al día de hoy, aun cuando ellos habían pasado los veinte años, nada había cambiado realmente.

Poniendo su brazo alrededor de los hombros que se inclinaron hacia él por un abrazo, Jing preguntó: —He oído que noblemente has capturado a un ladrón de perros—

—¿Cómo lo supiste Hermano mayor?— Zheng se deslizo un poco fuera del abrazo de Jing, y luego continuó con enojo: —Ese ladrón es un monstruo. ¡Él realmente metió la mano en el lugar donde Fuqi hace sus negocios y luego no pudo sacarlo! Es una lástima a pesar de su bonito rostro—

—¿En serio?— Un atisbo de una sonrisa saltó en el rostro de Jing. —Déjame ir a verlo.—

—¿Por qué el Hermano mayor querría ver a un monstruo como él?— Pero, antes de que pudiera terminar la frase, Zheng, recibiendo una severa mirada de Jing, rápidamente se corrigió a sí mismo — Le ataron en la sala auxiliar. Te llevaré allí—

[…]

Siguiendo a Zheng a través del largo pasillo,  en dirección a la sala auxiliar, Jing vio una indefensa silueta lejana ¡Era realmente él! Un solo rastro detectable de una sonrisa cruzó por la comisura de su boca. —Dale ese hombre al Hermano mayor, ¿de acuerdo?— preguntó su mellizo con suavidad, a cambio de recibir una mirada de no-tengo-idea-lo-que-estas-pensando por parte de Zheng.

—Hermano mayor, ¿por qué necesitas a alguien así?—Al ver el ceño fruncido reapareciendo en el rostro de Jing, Zheng inmediatamente cerró la boca—

—Dile a todos los guardias que salgan, y no entres tú tampoco— Jing ordenó, viendo con satisfacción cuando Zheng, aunque todavía con una expresión de desconcierto, dio un ondeo para que los guardias apostados en el exterior de la sala auxiliar guardaran distancia.

Jing de repente saltó lejos, su voz ya suspendida en el aire resonó —Te debo una. Mañana por la mañana, escríbeme una petición. Puedes pedir lo que quieras—

Siguiendo la elegante figura de su hermano atravesando hacia la sala auxiliar, Zheng sintió una infinita decepción y resentimiento creciendo de la boca de su estómago. Su hermano mayor sabía exactamente lo que quería, pero cruelmente pretendía ser inconsciente. Como era de esperarse de alguien con la sangre fría, sin corazón, un genio nacido para ser emperador desde la infancia.

Como Jing saltó con gracia en la sala auxiliar desde la ventana, Lu Cang estaba contemplando con vigor un plan de escape. El sonido del viento rompiendo en su oreja le llamó la atención, y levantó la cabeza justo a tiempo para ver a Jing saltando sobre el borde.

—¡¡¡Tú!!!— Sus ojos se abrieron con incredulidad, Lu Cang se quedó estupefacto.

Fijando sus ojos en el lugar donde los dedos de Lu Cang y el perro estaban conectados, Jing no pudo evitar la risa que escapó de sus labios. Lu Cang sintió inmediatamente como su cuerpo invirtió la dirección de sus fluidos. Su reciente mala fortuna era peor que estar bañado en la sangre de un perro negro. Ser visto por Jing en un estado tan horrendo, Lu Cang realmente comenzó a pensar en la idea de renunciar a su existencia tan miserable.

Sin embargo, Jing se acercó sonriendo, puso una mano sobre el perro, buscado en su vientre por un corto tiempo y mantuvo una presión sobre un punto. Milagrosamente, ese canal firmemente se contrajo y por arte de magia se aflojó.

—Saca tu mano de ahí— Jing ordenó. Lu Cang hizo como le dijeron, y el dedo que había estado luchando durante toda una mañana en realidad salió.

—¡Cielos!— Mirando su propia mano en la incredulidad, Lu Cang ni siquiera tenía tiempo para molestarse con el olor desagradable que emitía.

—Vamos a hacer lo mismo si lo pongo dentro de ti y no consigo sacarlo la próxima vez— Jing se estaba, una vez más, diciendo aquello con una cara seria, cosas pervertidas que Lu Cang no podía soportar. Al darse cuenta de el destello de rabia a través de los ojos de Lu Cang, Jing rápidamente cambió a un tono más grave de su voz, —Hey, me debes un favor—

Lu Cang, cuyo estado más lamentable había sido expuesto a Jing, ya no era capaz de permanecer en su silla alta. Sólo podía colgar la cabeza y responder sin poder hacer nada, —Gracias. Sin duda te devolveré el favor—

—Entonces— inclinando sus labios cerca de la oreja de Lu Cang, Jing susurró: —Es mejor temprano que tarde. Espérame en esa casa al atardecer—

Todos los nervios de Lu Cang abruptamente se apretaron. Sabía desde el principio que este demonio del mal no podría haber tenido buenas intenciones. Lu Cang volvió a lanzarle una mirada reacia, pero encontró que, al igual que cómo desaparecía cada vez después de hacerlo, Jing estaba de pie junto a la ventana, listo para irse. Entonces, como si recordara algo, de repente volvió la cabeza y sonrió ligeramente, —Puedes solo dejarlo de este modo. Nadie te detendrá. Recuerda, espérame en esa casa—

Una vez más, Lu Cang fue sorprendido por su belleza de otro mundo. Miró hacia abajo, y cuando levantó la cabeza otra vez, Jing había desaparecido sin dejar rastro.

Luchando con sus pies, Lu Cang estaba a punto de salir cuando un repentino pensamiento le golpeó, y cogió al inconsciente perro del suelo —¡¡Hmph!! Maldito perro, ¡haciéndome pasar por todo ese infierno! ¡Sólo espera! ¡Voy a tomar a un bien cuidado perro como tú y encontraré a otro perro macho que te joda hasta la muerte!—

Justo como el fenómeno dijo, todo lucia como muerto el entero camino hacia la puerta: No había un solo hombre alrededor. Lu Cang escapó de la casa del duque muy silenciosamente. Y entonces llegó hasta una intersección de la calle, dudando, por un momento, a dónde ir.

Después de dejar que la gente lo viera así, no había manera de que pudiera regresar a la posada. Pero si iba a esperar en esa casa como ese fenómeno quería, lo que le esperaba era definitivamente ese tipo de cosas repugnantes.

Pero tal como decía el dicho "incluso los bandidos tienen la virtud de mantener su palabra de honor como lo más importante para un hombre” después de todo.

Lu Cang sintió que su cabeza comenzaba a doler cuando su batalla mental comenzó. Después de todo el tira y afloja de la idea arraigada de preservar su reputación le ganó.

¡¡Por todos los demonios!! ¡¡Esto de poner mi culo al asomo un par de veces, no es como si me fuera a morir!! ¡¡Es mejor que arruinar mi honorable credibilidad!!

Pobre Lu Cang, bajo la impresión de que todo debía ser llevado a cabo por la doctrina heroica de adherirse al código de honor, incluso si sangraba, comenzó a dar pasos intrépidos de no retorno hacia la casa.

Se sentó en el dormitorio de la pequeña casa por unas cuantas horas. La lluvia empezó a caer del cielo de repente.

Lu Cang rígidamente escuchó el sonido de tamboril de la lluvia sobre las tejas. Los ideales de heroísmo que habían estimulado su valor, con el tiempo, se escurrieron de distancia hasta que no quedaba mucho. Contemplando el húmedo y oscuro cielo fuera de la ventana, las imágenes miserables de él gritando y llorando debajo de ese fenómeno parecían surgir ante sus ojos de nuevo.

Lu Cang de repente se puso de pie, si es este tipo de heroísmo, creo que voy a pasar. Un escape rápido era mejor.

Sólo cuando corrió a la puerta descubrió que la tormenta era espantosamente grande, por lo que comenzó a buscar en la habitación un paraguas. Finalmente, después de localizar un paraguas gastado, justo cuando estaba a punto de salir de la puerta la realidad una vez más dio pruebas a falta de suerte de Lu Cang. En el patio exterior, una celestial figura vestida de blanco de pie en la lluvia se dejó ver.  Quién sino Jing. No llevaba un paraguas. A su alrededor flotaba un aura maravillosa. Las gotas de lluvia se deslizaban por el antes de que pudieran tocar su manto, casi como si él fuera el dios mitológico de la lluvia, que había venido a visitar el mundo humano

Jing entró en el lugar, su pelo largo fluyendo con la lluvia, hasta que se encontró cara a cara con Lu Cang.

Al ver a Lu Cang mirándolo fijamente con su lengua atada a sí mismo, Jing comenzó a reír de nuevo. —Idiota, ¿qué estás mirando?—

—Ahm…ah, siéntate, siéntate— Lu Cang ya era incapaz de formar una frase inteligible. Bajo la potencia de la intimidación de Jing, dio un paso hacia atrás una y otra vez, y así se vio obligado a sentarse en el borde de la cama.

—¿invitándome a sentarme? Debería ser “empújame hacia abajo en la cama” —Jing sonrió, las pupilas oscuras bajo sus largas pestañas al igual que las gemas más raras del mundo, brillaron en la penumbra de la habitación. Cautivado por un par de ojos como estos, Lu Cang fue incapaz de pronunciar una sola palabra, y sólo pudo ser empujado hacia abajo sin decir nada.

Piezas de ropa fueron despojadas de uno en uno para revelar su cuerpo fuerte, liso, de color miel.

La mano derecha de Jing acarició suavemente el sensible cuello, el pecho de Lu Cang, deslizando todo el camino hasta el centro de su cuerpo.

—Ah— En el momento que Jing apretó con más fuerza, Lu Cang echó la cabeza hacia atrás sin poder controlar un gemido se levantó de la boca de su estómago.

—Qué dulce sonido— La voz de Jing también era tan dulce que el corazón de a Lu Cang dio una vuelco.

Jing no llevaba ropa interior debajo de la capa media de color blanco que cayó al suelo junto con el manto largo cosido con exquisitas peonías. Cogió Lu Cang, y pronto los dos se enredaron juntos, desnudos y descubiertos.

Posicionándose al azar. Jing se sentó de rodillas mientras Lu Cang, sentado en su regazo,  envolvió sus propias piernas alrededor de la cintura de Jing. Sintiendo el poderoso deseo de Jing hinchándose debajo de él, Lu Cang sintió una oleada de calor febril en su cabeza de igual modo.

Jing mantenía a Lu Cang fuertemente en sus brazos, sintiendo el suave y limpio cuerpo contra el suyo propio. El instinto animal incontrolable se desató. Agresivamente sosteniendo el cuerpo bien construido debajo de él, él despiadadamente mordió el hombro de Lu Cang.

—¡Estás loco!— Lu Cang gimió en sorpresa, tratando de empujar a Jing fuera de sí mismo, pero completamente incapaz de defenderse de la fuerza terrible de Jing. Los afilados dientes se hundieron dolorosa y profundamente en su carne. Lágrimas calientes brotaron de sus ojos.

—uhmm, el cuerpo de un luchador entrenado realmente tiene más que morder— Levantando la cabeza del hombro de Lu Cang, Jing, después de examinar el daño sorprendente de lo que hizo, pronunció inesperadamente una frase que casi hizo que Lu Cang sangrara.

—En realidad no eres un fenómeno normal... wah ah... hng— Antes de que pudiera maldecir a Jing, Jing ya había comenzado intentar entrar en su cuerpo en esa misma posición.

No fue fácil en un principio. Los músculos tensos de Lu Cang resguardaban esa pequeña grieta como si su vida dependiera de ello, no permitiendo que ningún objeto extraño entrara. El impaciente Jing apartó las dos mitades de las nalgas de Lu Cang con sus manos, y así, comenzó a entrar por la fuerza bruta.

—Duele… duele… duele… no uses esta posición, duele— Esa gran polla parecía penetrar directamente al centro de su cuerpo, buscando en una parte profunda, nunca antes tocada en el cuerpo de Lu Cang. Lu Cang comenzó a llorar como un fantasma de la agonía.

—¡No grites! Del mismo modo que tú a mí me está doliendo— Jing, también estaba apretando y apretando sus dientes del dolor, repetidamente abofeteo a Lu Cang en su trasero tratando de hacerlo relajar.

Jing se las arregló para mover a Lu Cang hacia su regazo usando su pura fuerza. El peso corporal de Lu Cang lo hundió hacia abajo, haciéndolo asustarse más. Estaba asustado de ser penetrado hasta sus intestinos de este modo. Con este pensamiento en mente, se colgó del cuello de Jing por su vida, y de ese modo, trajo a Jing hasta abajo con él. Jing terminó recostado encima de él.

—Tú fuiste el que dijo que no usáramos esta posición— Jing frunció el ceño—

—Sí, sí, sí. Haz lo que te venga en gana, voy a ser penetrado de todos modos— Lu Cang murmuró repetidamente, solo deseando que Jing dejara de invadirlo por la espalda. Sin embargo, él no se percató del sospechoso asomo de una sonrisa  que cruzo la esquina de los hermosos labios de Jing.

Con un impulso vehemente, Jing sacó de su interior uno de sus deseos incumplidos de Lu Cang, tomando a Lu Cang desprevenido quien, naturalmente expulso un par de gritos salvajes. Pero el real ataque de Jing fue su siguiente movimiento.

Jing levantó su mano y metió sus dedos en el interior de la boca de Lu Cang para mantenerla abierta.

—Que… ¿Qué se supone que haces?— Lu Cang exclamó sintiendo el cuerpo de Jing deslizarse encima de sí mismo hasta descansar debajo de su cabeza, mientras las dos piernas de Jing atrapaban su cabeza entre ellas.

—¿No me dijiste que hiciera lo que me viniera en gana?— Contrario a la irritación de Lu Cang, la voz de Jing era calma, completamente diferente al águila atrapada entre sus piernas.

Bajo el poderoso agarre de las piernas de Jing, Lu Cang se giró y volteó su cabeza furiosamente. En esta posición, la vista lasciva de la erección de Jing llenó su visión. Estaba tan avergonzado, degradado, casi tenía ganas de romperse a llorar.

—No… ¡No!— Sintiendo la erección de Jing sobre sus labios, Lu Cang repentinamente se dio cuenta, en una horrible alarma, que era lo que Jing pretendía hacer. Angustia se desbordó de su corazón y su cabeza a la vez.—Si te atreves a hacer eso, ¡Yo definitivamente… definitivamente te lo destrozaré  de  una mordida!— Lu Cang apretó su boca para dejar salir su voz, temiendo  abrir su boca por completo para expresar sus sentimientos de profundo disgusto y desesperanza acerca de las abominables intenciones de Jing—

Jing una vez más reveló aquella sonrisa que Lu Cang detestaba hasta los extremos— ¿En serio? Entonces, gracias por recordármelo—

Con el más elegante de los gestos, Jing movió su mano sobre uno de los puntos de presión vitales sobre el hombro de Lu Cang. Fue un empuje ligero, pero la intensa lucha de Lu Cang terminó de una vez, dejando solo un par de grandes ojos mortificados mirando a esas manos exquisitamente en forma y excepcionalmente refinadas presionadas en su mandíbula inferior. Luego siguió un crujiente sonido de "crack". El sonido de su mandíbula siendo dislocada desde su cráneo resonó dentro de la cabeza de Lu Cang, en este momento, era nada menos que el cielo rompiéndose y colapsando.

La boca de Lu Cang colgó trágicamente de par en par. Sólo podía ver como Jing insertaba tan grande, rosa y recta erección en la profundidad de su boca.

—Oof— La despiadada cosa se deslizó todo el camino hacia la garganta de Lu Cang, provocando un ataque áspero de ruidos de vomito. Sin embargo Jing no buscaba simpatizar con Lu Cang, quien estaba por primera vez utilizando este tipo de método. Jing se negó a usar el método de principiantes, de graduales y secuenciales entradas, pero en su lugar se empujó a sí mismo totalmente contra la indefensa garganta de Lu Cang.

—Es mucho más caliente que la garganta de una mujer— pronunciando en broma aquellas denigrantes palabras, Jing observó sin mayor sorpresa el sendero de cálidas lagrimas que hacían camino desde esos fuertemente cerrados, grandes ojos.

No era la primera vez que Lu Cang era reducido a lágrimas por Jing en la cama. Casi después de su primer encuentro, las lágrimas siempre impregnaban sus encuentros con una capa de rica voluptuosidad. Pero el emperador Jing Zong, que se había vuelto insensible a las formas habituales de hacer el amor, parecía tomarle el gusto a este tipo de situación anormal, que era también la razón más básica de porque se acostó con el desafortunado Lu Cang una y otra vez a pesar de su carácter frívolo. En frente de Lu Cang, quien no tenía idea de quién era realmente, podía disfrutar plenamente en su búsqueda viciosa e insolente de lujuria y deseo homosexual.

Con sólo la cabeza capaz de moverse libremente, Lu Cang estaba miserablemente acostado en la amplia, brocada, ropa de cama de satín. Jing estaba situado por encima de su cabeza con las rodillas firmemente establecidas en la cama, sosteniendo la cabeza de Lu Cang con ambas manos para impulsarse bien de la cintura para abajo, encajando su grueso, y grande miembro en la boca de Lu Cang.

Jing ejercía toda la fuerza de sus caderas en una invasión total. Esa cosa enorme, ardiente iba y venía dentro esófago de Lu Cang, cada pulsación revolviendo el estómago de Lu Cang en un estado insoportable. El cabello negro de Lu Cang, que desde hace mucho tiempo se había soltado, cayó como una larga cascada. Hundiéndose en la cama, temblando con cada empuje feroz de Jing.

—Ugh...hng...hng...—Con su boca bloqueada, Lu Cang solo podía gemir en silencio. El único pasaje para respirar, su nariz, también fue obstruido debido al llanto. Durante este tiempo, de larga tortura, él ya se había desmayado un puñado de veces, pero siempre estaba despierto al instante por las sacudidas salvajes.

No puedo respirar… estoy a punto de morir…

El horror de ser completamente incapaz de respirar llenó el corazón de Lu Cang, que estaba reducido en una bola arrugada por la miseria de su situación actual.

Sintiendo la cosa dentro de su boca  expandirse y sacudirse esporádicamente, Lu Cang, siendo también un hombre, obviamente entendió que este era un presagio para la llegada del clímax.

—Nngh! Nngh!!!!— Lu Cang retorció violentamente su cabeza. La única cosa que podía hacer para evitar que el hombre encima de él cometiera este tipo de bajeza en contra suyo.

Sin embargo, Jing no iba a darle a Lu Cang la oportunidad de detener su golpe final. Sosteniendo aún más apretadamente el seguro de la caóticamente luchadora cabeza, Jing aumento el ritmo de sus arremetidas dentro de aquella suave, maravillosa y caliente humedad que el preparo para darle la bienvenida a la liberación de su placer.

Viendo las malvadas intenciones de Jing los ojos de Lu Cang se abrieron en horror. Alarma, aborrecimiento, agonía y desesperanza se torcieron en un gran lío en sus ojos oscuros.

Es mejor morir justo ahora… es mejor morir justo ahora…

Llanto de angustia emanó desde el fondo de su corazón, la conciencia de Lu Cang estaba justo al borde de romperse por completo.

Ante este tipo de respuestas, la erección de Jing comenzó a bailar aún más animada en este mismo momento. El auge de fuego de lleno fervor brotó. El líquido amargo y viscoso fluyó desde la garganta de Lu Cang hacia la profundidad de su cuerpo. Incluso el interior de su boca se sumergió con el fluido portador de calor caliente del cuerpo de Jing, inundando la totalidad de los espacios entre sus labios y sus dientes.

Jing dejó escapar un largo suspiro de alivio. Preservando la posición de su inserción, empujó hacia atrás y adelante un par de veces más en a una velocidad ligeramente más lenta, disfrutando de la réplica del clímax, y luego comenzó a retirarse.

Sintiendo a Jing extraer la cosa que estaba gradualmente enfriándose, Lu Cang apenas podía manejar el mantener sus músculos sostenidos para evitar tragar algo de los fluidos de Jing. Pero al segundo siguiente, sus pensamientos probaron el pobre conocimiento que tenía Lu Cang de Jing. Jing se alejó de la boca de Lu Cang. Su siguiente movimiento fue buscar y reconectar su mandíbula. Como su experta mano se empujó hacia arriba en la línea del hueso haciendo un ajuste menor, entonces con un “plop” su boca llena con la degradante muestra rápidamente se deslizo hacia abajo por el esófago de Lu Cang. Sin una sola gota desperdiciada.

Mordiendo tan fuerte que estaba punto de romper una boca llena de dientes, Lu Cang usó toda la maldad letal que pudo reunir en la mirada que fijó en Jing. Pero Jing no estaba amenazado, mostrando una sonrisa bella y dulce, descuidadamente deshizo los puntos de presión.

Jing pensó originalmente que Lu Cang lo atacaría directamente en una lucha desesperada a muerte, pero en su lugar, Lu Cang saltó de la cama, tirando de la bata en el suelo junto a la cama, mientras volaba hacia la puerta.

Está diluviando afuera ahora... ¿A dónde va?

Jing, un poco temeroso de que Lu Cang pensara en suicidarse, también se apresuró a tomar algunas prendas y ponerlas en sí mismo y siguió a Lu Cang afuera.

Después de solo dar un paso hacia la puerta, Jing vio a Lu Cang lastimosamente agazapado en el pasillo exterior, colgando en el pilar desesperadamente vomitando. Sin tener el cinto que la sostuviera, la larga túnica se deslizó por sus hombros, revelando la elegancia de su piel color miel, el cuerpo musculoso, sensual, medio oculto por la bata abierta. Sin embargo, Lu Cang parecía ser completamente ajeno al hecho de que su comportamiento era sumamente atractivo para el villano Jing.

Aunque la suciedad se lavó rápidamente lejos por el fuerte aguacero, Jing aún veía claramente que, mezclado con la comida, Lu Cang expulsó el fluido corporal blanco. Una sonrisa extraña iluminó su rostro. Este hombre fuerte ante sus ojos se había entregado por completo a él. Se había abierto a él y concedido este tipo de indeseable vulnerabilidad.

Este era el hombre con quien tuvo el contacto corporal íntimo y la secreción de su cuerpo era como una cicatriz profunda, aguda, marcando a este hombre en cada órgano y cada célula.

Este pasillo envuelto en el gran aguacero del verano floreciente. El aire fue de alguna manera llenó de la fragancia de las flores de loto. Jing, en toda su belleza sin igual, en silencio, de pie junto a los pilares de la sala, observó que el hombre, que no tenía una pinta de ser un buen héroe, vomitaba su corazón y los pulmones.

[…]

La lluvia gradualmente se redujo.

Monstruo… monstruo

Después de todo eso, Jing había obligado a Lu Cang a tener relaciones con él dos veces más. Ahora, mientras murmuraba maldiciones en voz baja, Lu Cang despertó lentamente de la semi-inconsciencia en el pasillo. Pero todo lo que estaba frente a sus ojos eran los aleros del techo que goteaban brillantes y cristalinas gotas de lluvia. Ese demonio que había provocado su destrucción no estaba por ningún lado.

¡No! Definitivamente voy a morir si sigue así.

Lu Cang yacía penosamente en el suelo del pasillo, ni un gramo de fuerza quedaba en su cuerpo. Sólo podía repetirse a sí mismo una y otra vez su suerte condenada.

¿Cuándo días como éste llegarían a su fin?

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