Capítulo VII
Ambos primos llegaron al salón, Ehre con cara de pocos amigos y Maler
con un rostro inexpresivo pero regocijándose internamente por tan bello
descubrimiento. Los demás estaban callados como meros espectadores.
—¿y bien?—preguntó Ehre impaciente sin disimular su enojo.
Maler suspiró—la hermana mayor conspira contra él—soltó sin preámbulos.
—¡¿qué?!—preguntó con asombro Gelb, quien hasta el momento había
permanecido callado, sentado en un sillón individual.
Maler continuó—el chico es el menor de tres hermanos, la mayor es una
mujer llamada Eitel, ella mató al hermano del medio y ahora le falta acabar con
el pequeño.
—¡que mierda!—intervino Hund, pues si bien ellos eran delincuentes jamás
atentarían contra ninguno de los suyos, lo consideraban aberrante—¿y nadie hizo
nada?
—No, porque es muy difícil de probar—contestó Maler—el hermano del medio
murió cuando el barco en el que viajaba se hundió, todo quedó como un accidente
aunque en Brillenglas es un secreto a voces que Eitel pagó por ese hundimiento.
—Qué caso tiene matar a los hermanos, si el trono sólo lo pueden ocupar
los varones—preguntó Ehre recordando lo que Maler había dicho al llegar.
—Según la ley actual sí, pero Brillenglas tiene conflictos internos
desde hace cinco años, conflictos de carácter político, Eitel sabe que como
están las cosas ahora, ningún miembro del consejo se arriesgará a que alguien
que no pertenezca a su linaje se siente en el trono. Desconfían demasiado los
unos de los otros. Ella está segura que sin sus hermanos tomará pronto el
poder, talvez alegue que sea algo temporal, pero lo cierto es que una vez que
tome el poder nadie se lo podrá quitar.
—¿El chico huía de su hermana?—preguntó Ehre.
Maler se relamió—Talvez, bueno la intención del pequeño era llegar al
reino del oeste, al parecer la princesa Lux estaba dispuesta ayudarle, pero lo
habían engañado, Eitel se había enterado por medio del siervo personal del
chico y le había dado órdenes a este que lo llevara lejos de Brillenglas y lo matase.
—¡Malnacidos!—exclamó Gelb apretando los puños con enojo.
Hund se sintió cohibido pues él iba a soltar la misma exclamación.
Ehre se pasó una mano por el cabello, preocupado—¿y para qué lo quiere Lord
Schlange?
Todos miraron a Maler intrigados.
—El asunto es complicado—dijo este sentándose en el sofá y cruzándose de
brazos—¿Cuántos años le calculas al chico?—le preguntó de repente a Ehre.
El azabache frunció el ceño—¿y eso qué tiene que ver?
—Sólo contesta—replicó Maler.
—Catorce—respondió aún sin entender.
Maler sonrió—tiene dieciocho.
—¡estás de coña!-exclamó Gelb—no ves que es un chaparrito lampiño, estás
equivocado, yo hasta le calculaba trece.
—¿y qué?-dijo Ode con tono de fastidio—sigue siendo un mocoso—concluyó
ya que ella, Ziel, Maler, Wass y Ehre tenían veinticuatro y Gelb y Hund
veintitrés.
—-tiene el “Hechizo Eterno” ¿verdad?—interrumpió Ziel con voz serena.
Todos lo miraron extrañados.
—¿lo sabias?—preguntó Maler.
—Fue una sensación que tuve, pero no estaba seguro.
—De qué hablan—preguntó Ehre enojado por sentirse descolocado.
Maler aclaró—la tradición de Brillenglas dice que el emperador en su
coronación debe blandir una pesada espada de oro y plata llamada Blesse, esta
arma es muy pesada y sólo la blanden fuertes guerreros, si el hombre no puede
con ella se considera que no puede con el peso del imperio y por ende no puede
ostentar el título de emperador, así que Eitel le lanzó el “Hechizo Eterno” a
su hermanito cuando este tenía catorce, lo que significa que él tendrá esa
apariencia por siempre, jamás crecerá, ni se desarrollará y su fuerza será
siempre la misma. Conclusión: Naivität no puede con Blesse, pero su hermana que es
una machorra como Ode sí.
La mujer lo miró con odio mientras que Gelb y Hund suprimían una
sonrisa.
Maler no se inmutó-A Naivität le
corresponde el título de emperador y como tal es tratado, pero ahora que
cumplió dieciocho debe hacer el ritual o será despojado del mismo.
—Pobrecito—exclamó Gelb, le parecía horrible no poder experimentar los
cambios propios del desarrollo.
Pero los dos primos no compartían su visión, por el contrario les
fascinaba la idea de tener a un muchachito pelirrojo por siempre menudito,
lozano, de piel suave y tierna, con un rostro infantil terriblemente sexy, ya
se imaginaban, cada uno por su cuenta, penetrando el frágil cuerpo, acariciando
la tersa piel de porcelana.
—¿Y no puede hacer nada para revertir el hechizo?—preguntó Hund
sacándolos de su ensoñación.
—Por algo se llama “Hechizo Eterno”—contestó con burla Ode, indiferente
al relato.
—Efectivamente no se puede revertir—dijo Maler—Él pretendía buscar ayuda
en el reino del oeste, quería alguna pócima o truco que le ayudara a cumplir
con el rito.
—Pero aún no contestas a mi pregunta—intervino Ehre—para qué lo quiere
Lord Schlange.
Maler lo miró fijamente—se quiere casar con él y gobernar Brillenglas.
—¡Qué!—ahora sí, Gelb y Hund gritaron al unísono para después callar de
golpe, avergonzados.
—Hace un siglo atrás—habló Maler—hubo un emperador en Brillenglas que
padecía una rara enfermedad que lo mantenía siempre débil y no podía
realizar el rito, para no peder el trono se casó con el Duque Burg, este
hizo el ritual y él gobernó como consorte. Esa ley sigue vigente y Lord Schlange
piensa aprovecharla. Por lo que sé él ya le hizo la propuesta a nuestro querido
prisionero recalcando que su problema no tenía solución, pero el pequeño lo
rechazó, así que Lord Schlange acudió a nosotros.
—Cómo puede haber tanto lío alrededor de alguien tan chiquito—dijo Gelb
aún incrédulo.
Después de eso hubo silencio, todos trataban de asimilar lo escuchado,
al cabo de un rato Ehre salió de la casa sin dar ninguna explicación y nadie le
preguntó nada, sabían que quería meditar y en momentos así era mejor no
molestarle.
Por su parte Wass, quien había estado en silencio en un rincón de la
sala se acercó a Hund pero este se levantó y salió de allí obviándolo. Gelb al
ver esto sintió una punzada en el pecho y bajó el rostro, se sentía terrible,
muy arrepentido de sus acciones, había traicionado a Hund, su mejor amigo y
todo por falta de carácter, cuando Ode le había hecho aquella horrible
propuesta no se detuvo a pensar en nada, estaba desesperado por agradarle y
ahora, como si el mundo se burlara de él, no sentía más que aversión por la
chica. Había entregado todo y se había quedado con las manos vacías.
Ode, que miraba fijamente a Gelb trató de hablarle, pero la mirada de
advertencia de Ziel la hizo desistir y frunciendo la boca con desdén salió de
allí.
Mientras esto ocurría Maler no dejaba de mirar el pasillo donde estaba
la habitación de Ehre, sentía ansias de volver a ver a ese pelirrojo de rostro
hermoso, sin poder contenerse más se levantó y avanzó hacia la habitación,
había ideado un plan de conquista.
Gelb, al percatarse de la intención del pelinegro, miró a Ziel con
preocupación, pero este se encogió en hombros restándole importancia.
Ya frente a la puerta, Maler usó su técnica de tinta para abrir con
suavidad el cerrojo, embelesando sus sentidos con la dulce fragancia del
pelirrojo. Sonrió, aprovecharía al máximo la ausencia de Ehre.
Guao, que capitulazo!! ahora se va entendiendo mejor todo, me ha fascinado, estaré esperando el próximo con ansias (por favor no tardes mucho que sufro TTvTT)
ResponderEliminarOmg, la hermana es una perra!! Y qué va a hacer Maler, que suspenso, muero morida XP está superemocionante, conti pronto pls
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