Boris seguía pensando. Si bien con todos los importantes
contactos que tenía en altas esferas políticas
podría ordenar el bloqueo de las salidas al exterior por espacio de dos
horas no era más que un despropósito, una acción que llamaría la atención y pondría
en riesgo a toda la organización. Tenía que aceptarlo, Fabrizio se le había
escapado. Es más no solo tenía que aceptarlo sino que era indispensable que lo
hiciera para poder reordenar sus ideas y tomar una decisión.
Italia o cualquier país, era obvio que el muchacho podría
tomar cualquier rumbo, sentado en el auto Boris fumaba un cigarrillo mientras uno de sus
hombres conducía de vuelta a Zozobra, volvía con las manos vacías; le parecía
increíble que ese pequeño italiano con rostro aniñado pudiera engañarle tan
bien, fingir candidez y convencer a todos de su inocencia. Sin duda era un
hombre de cuidado. Hace una hora le había avisado a Záitsev sobre la situación,
el pobre viejo se había quedado de piedra, sabía cuánto le dolería a Kozlov
pero debían afrontarlo y reaccionar, su negocio era así, de la rapidez y sangre
fría para actuar dependía el éxito de su trabajo.
Boris seguía dándole
vueltas al asunto, recordaba cómo habían seguido prudentemente al camión una
vez que este salió de la cárcel y tenía la certeza de que la única parada que
este había hecho, obviamente sin contar su parada de destino, había sido en el
túnel de la carretera 58, definitivamente allí tuvo que haberse dado a la fuga
Fabrizio, le molestaba seriamente el hecho de que ni siquiera podía recordar
algún detalle extraño que le insinuara el escape. Por enésima vez Boris pensó
“es un tipo peligroso” mientras las puertas de Zozobra se abrían para darle
paso a su auto.
Dentro, Kozlov estaba ya molesto por la tardanza, aún no
sabía nada sobre lo ocurrido porque Záitsev aunque lo había intentado dos veces
no había tenido valor de decírselo, con
la mandíbula apretada en gesto adusto tamborileaba los dedos sobre el
escritorio esperando noticias de Boris.
—Pero por qué demonios se tarda tanto—bufó molesto tomando
su celular.
—Qué haces—preguntó Záitsev preocupado, esperaba decirle la
verdad una vez Boris estuviera ahí, sabía que iba a necesitar ayuda para
calmarlo una vez se enterara—espera a que llegue, no debe tardar mucho, le he
llamado muchas veces ya.
—No me interesa, quiero saber dónde carajos está y por qué
carajo se está tardando tanto.
—Pero…—la preocupación de Záitsev murió en su garganta con
la interrupción de un subordinado.
—Jefe, ya llegó Boris—anunció para la alegría de Kozlov y el
susto de Záitsev.
Kozlov no esperó, salió de la oficina sonriendo seguido de un Záitsev preocupado, habían
avanzado apenas uso metros cuando se toparon con Boris.
—¿Y mi niño?—exclamó sin ocultar su tono ansioso.
Los ojos de Boris se cruzaron fugazmente con los de
Záitsev—él…Kozlov….—la duda en Boris alertó a Kozlov.
—¿Dónde está?—apremió tornando su gesto a uno amenazador.
—Kozlov, él se ha ido—dijo mirándolo compasivo—se escapó,
probablemente ya esté fuera de Rusia.
El corazón de Kozlov pareció detenerse por unos instantes,
su mente había entendido las palabras pero no el significado de las mismas, su
ceño se frunció y abrió su boca un instante sin decir nada.
—Traicionó a su primo y huyó por su cuenta—añadió Boris y se
justificó entristecido—traté de detenerlo pero no pude encontrarlo.
—Cómo que se fue—susurró Kozlov aún incrédulo para luego
gritar furioso tomando de las solapas a Boris—¡Cómo mierdas se fue!¡Dónde está!
—Kozlov cálmate, él nos engañó a todos, no es culpa de Boris—intercedió
Záitsev tratando de liberar a Boris de su agarre.
Los ojos de Kozlov se abrieron de asombro y replicó
dolido—tú ya sabías esto
Záitsev contuvo el aliento—Kozlov yo...
—¡Hijo de puta!—gritó furioso soltando a Boris para darle
un puñetazo a Záitsev—sabías que se había marchado y me entretenías y te
regocijabas en mi esperanza, hijo de puta.
Boris lo sujetó por detrás—¡Basta Kozlov, él es como tu
padre!
—¡Cállate infeliz!¡Se han burlado de mí!¡Yo pude haberlo
atrapado antes de que se marchara pero me retuvieron aquí, me traicionaron!
—¡Eso no es verdad, Záitsev no te lo había dicho porque te
quiere como a un maldito hijo y sabía que te iba a doler!¡Ingrato!—escupió
Boris también alterado.
Los hombres que veían la escena estaban petrificados, jamás
habían visto a Kozlov si quiera discutir con Záitsev, el viejo lo había criado
y Kozlov le respetaba y le quería.
—Hijo…—murmuró Záitsev levantándose después de que aquel
puñetazo lo enviara al suelo—yo sé que cuánto lo amas y cuán herido está tu
corazón ahora…
Los ojos de Kozlov por primera vez en muchos años se
cristalizaron.
—Tú siempre eres el duro, el que se encarga de todo—dijo con
voz suave acercándose a Kozlov que aún era sostenido por Boris—por eso no sé cómo
lidiar con esto, no sé qué hacer cuando estás tan vulnerable—agregó poniéndole
una mano sobre la mejilla.
Kozlov pareció razonar e hizo un gesto para que Boris lo
soltara y este obedeció al darse cuenta que la cordura volvía a él—tú no tienes
que lidiar con esto, porque yo mismo lidiaré con ello—dijo limpiándose bruscamente
las lágrimas que aún pujaban por salir—voy a buscar lo que me pertenece—anunció
autoritario.
Záitsev y Boris se miraron desconcertados.
—Pero el ya debió haber salido de Rusia—dijo Boris.
—Y qué—dijo entrando a su oficina seguido de Boris y
Záitsev—esto será como unas pequeñas vacaciones para Fabrizio, hasta que yo lo
encuentre y lo traiga de vuelta.
—¿Cómo lo vas a encontrar?—preguntó Boris sintiéndose perdido.
—Hay muchas maneras de ubicar a una persona sin hacer alharaca
y detener el tráfico entre países—contestó tomando una agenda de su escritorio
y algunos papeles.
Boris se sintió como un tonto, tuvo la sensación de que
Kozlov había visto todos sus pensamientos sobre el tema.
—Lo que quieras que haga solo dímelo—dijo Záitsev aliviado,
no sabía si lo que Kozlov pensaba hacer fuese correcto o no, pero le alegraba
verlo determinado y no hundido en una depresión.
Kozlov asintió y se acercó a él—perdóname viejo, sabes que
soy un bruto, eres mi padre y como tal te quiero.
Záitsev sonrió—esto no es nada—y palmeándole la espalda
agregó sonriendo—vamos a encontrar a tu muchacho.
Mientras salían de la oficina Boris abría y cerraba la boca
sin decir nada, realmente estaba confundido sobre qué era lo que Kozlov
pretendía. Unos pocos pasos avanzaron cuando todo quedó en silencio y los tres
pararon de golpe con rostros llenos de asombro, justo frente a ellos estaba
nada más y nada menos que Fabrizio.
Sigo esperando que lo actualicen es un excelente fic con buenas historia y personajes. Apiádate :'(
ResponderEliminarHola silvia-chan, siento mucho hacerte esperar tanto, la tardanza se ha debido a que no me llegaba inspiración, no sé lo que me pasó ლ(ಠ益ಠლ), pero ya me he recuperado, mañana por fin subiré la conti. Gracias por tu paciencia y por tus palabras ♥
EliminarSaludos (ᵔᴥᵔ)