Capítulo XV
El Escape
El día estaba semi nublado, la tarde moría y desde la azotea
de Zozobra las orbes negras de Kozlov estaban clavadas en el camión de
víveres que abandonaba la
penitenciaría, pensaba en la inocencia
de su principito al creer que los teléfonos dentro de esa cárcel no estaban controlados
por él, esbozo apenas una media sonrisa
colmada de amargura pues deseaba con toda su alma no tener que obligarlo a
estar a su lado, soñaba con el día en el que su pequeño italiano tomara la
iniciativa, le abrazara por voluntad, porque sabía perfectamente que todas las
veces en las que se había mostrado cariñoso había sido solo para obtener algo a
cambio. Al principio pensó que no le importaría pero hoy día le dolía, tanto
que deseaba poder arrancarse el corazón para terminar con esa agonía.
Záitsev, que a pocos metros le acompañaba lo miraba con
pesar, desde el primer día Kozlov había mandado a investigar a detalle la vida
del rubio, se había enterado de la manera en la que había obtenido el control
de su banda, de su sigilo, su extrema precaución con todos y el rumor que
corría por entre sus mismos hombres, un rumor que decía que el rubio no
llegaría a los treinta años porque era demasiado blando aunque tratara de
simular lo contrario. Para Kozlov y para todos no fue una sorpresa, años en el
negocio les había enseñado a leer la mirada y lenguaje corporal y el de
Fabrizio era el de una persona cándida, incompatible con el mundo de las
mafias. Kozlov le amaba, era la primera
vez que veía a su jefe enamorado de alguien por eso le dolía las
circunstancias, desde que el chico llamó a su subordinado y comenzó a planear
su escape había en la mirada de Kozlov un dejo de tristeza porque deseaba ser
correspondido pero no lograba llegar al corazón del italiano. Había prohibido
hablar del asunto, decidió fingir no saber nada porque necesitaba atrapar al
tal Luigi, aquel hombre en el que el italiano confiaba ciegamente y no era más
que el traidor que le había apuñaleado por la espalda y que quería terminar su
trabajo. Záitsev suspiró con pesar porque anhelaba de todo corazón poder
aliviar la pena de su líder, pero ahora no podía hacer más nada que esperar que
Boris trajera de vuelta a Fabrizio a sus brazos.
—Hace frío, por qué mejor no esperas
adentro—sugirió con tono compasivo mientras le colocaba la mano en el
hombro.
—Lo amarro a mi y sin embargo está tan lejos—susurró con melancolía—mi
corazón es completamente de él pero no lo quiere.
Záitsev desvió su mirada y se relamió los secos labios afligido por la
tristeza de alguien al que consideraba un hijo—él solo está asustado…
—Me odia—interrumpió sin querer escuchar consuelos falsos—me lo ha
dicho, me lo gritó a la cara y sin embargo yo lo amo tanto que no puedo
respirar si no lo tengo a mi lado.
Záitsev se quedó callado por un largo momento, no esperaba oír eso,
era consciente de que el italiano no cedería así como así ante Kozlov, después
de todo lo había intimidado y violado, porque por más gentileza que Kozlov
usara no dejaba de ser violación, pero pensaba que a medida que pasara el
tiempo se acostumbraría y comenzaría a aceptarlo; luego de un hondo suspiro
habló—Tienes que tener paciencia, él ha estado todo este tiempo acorralado como
un corderito en una cueva de lobos, es lógico que actúe con agresividad, está
asustado. Cuando Boris lo traiga de regreso cortéjalo cómo se debe, sincérate
con él, no puedes llegar a su corazón si solo te sientas a esperar a que él
intuya tus verdaderos sentimientos. Eres fuerte Kozlov, lo has sido con todos
los retos que te has propuesto, no puedes ser menos ahora con el reto más
importante de tu vida.
Kozlov lo miró por unos segundos y sonrió agradecido—tienes razón
viejo, me he estado hundiendo como un cobarde cuando aún me queda mucha guerra
que dar, cuando Boris me lo traiga voy a escribir nuestra historia de nuevo.
—Así se habla—felicitó sonriendo.
Pero Boris tenía otros planes. A Boris no le había hecho
ninguna gracia el embelesamiento de su amigo por aquel italiano, no veía
conveniente para Kozlov mantener a su lado a un chico que no le quiere y hace
todo lo posible por escapar. Era cierto que el italiano era inofensivo pero
para Kozlov tenerlo con él solo representaría una debilidad que sus detractores
no dudarían en aprovechar. Un culo no vale tanto pensaba, sí Kozlov no entraba
en razón no había otra salida, él iba a matar a Luigi y también a Fabrizio y
fingiría que todo había ocurrido en un intercambio de disparos. Él arrancaría
de raíz el mal que acechaba a su jefe y mejor amigo.
Gracias por actualizar me encanta
ResponderEliminarGracias por actualizar me encanta
ResponderEliminarOh por dios Kozlov es tan hermoso(?) Uwu espero que Fabrizzio se de cuenta de sus emociones, Gracias por actualizar, en serio lo ame, aunque fue corto igual lo ame(?)
ResponderEliminarConti please :,)
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