jueves, 9 de julio de 2015

Zozobra Capítulo 9

Capítulo IX
La llamada


       La situación cambiaba radicalmente, si Luigi estaba vivo ciertamente aún conservaba algo de influencia, el escenario era totalmente diferente, pero ahora le preocupaba que este quisiera contactarse con él, porque por lo poco que había podido ver la mayor parte de la penitenciaría estaba conformada por hombres de Kozlov, si a Luigi se le ocurría tratar de pasar algún mensaje sin duda sería filtrado por los rusos y no solo eso, les indicaría su paradero. Definitivamente tenía que evitarlo, tenía que ser él quien se contactara con su subordinado, necesitaba llamarlo al “bunker”, el escondite que tenían como último recurso en las afueras de Magadán y tenía que ser rápido.  Pero el problema era cómo hacerlo si Kozlov no le dejaba salir, pensó con detenimiento, tendría que actuar como un verdadero puto para conseguir su permiso.

       Ansioso  pasaron dos  horas que se le hicieron eternas, miraba el reloj de pared a cada rato,  con esa llamada se jugaba la última oportunidad que tenía para recuperar su estatus, por eso no lograba si quiera sentarse, caminaba de un lado para el otro pensando que estaba dispuesto a hacer lo que fuese con tal de poder salir. Su corazón dio un vuelco cuando escuchó pasos y vio aparecer a Kozlov, pero este no venía solo, lo acompañaba Boris quien no escondió su felicidad al encontrarse con el dulce italiano.

—Estás poniendo cara de imbécil—le dijo Kozlov a este sin mirarlo acercándose a Fabrizio—toma, son de tu talla—le dijo dándole unas bolsas e inclinándose le dio un piquito.

No dijo nada, se mostró dudoso porque  su cabeza estaba puesta en esa llamada.

—Qué pasa—preguntó el mayor extrañado con esa actitud rara que tenía desde la noche anterior.

Fabrizio negó con la cabeza—Nada, gracias.

—Ponte uno—le dijo acariciándole la cabeza.

       Y sin pensar en lo que hacía comenzó a desvestirse ahí mismo para deleite de Boris y asombro del otro, a Kozlov le encantaba presumir de sus amantes pero el tipo de mirada que le echaba Boris lo estaba mosqueando, era más que lujuriosa, parecía un depredador mirando su presa.

—Fabrizio, cámbiate en el baño.

—¿Ah?...ah sí—contestó sin atisbo de vergüenza  y obedeció.

       Los ojos de Kozlov se quedaron fijos por un momento en la puerta del baño, algo no andaba bien con su italiano. La voz de su acompañante lo sacó de sus cavilaciones.

—Es muy lindo, hermoso—comentó embelesado, aunque se  guardó su comentario de frustración por no haber permitido que se cambiara ahí.

—Vamos  a lo nuestro—contestó cambiando radicalmente la conversación sentándose en uno de los sillones—cuántos tenemos en Burkina.

—¿Um?—estaba distraído todavía con la imagen del italiano en su cabeza—Ah sí, cerca de cuarenta toneladas—comentó sentándose en el sillón frente  a él.

—No es suficiente—exclamó encendiendo un cigarrillo—consigue el doble.

Iba a responder pero lo distrajo el italiano quien salía del baño y se aproximó a ellos.

—Te ves hermoso—le dijo Kozlov cuando llegó a su lado.

        La ropa era sencillamente un conjunto de mono y suéter color celeste y blanco, en primer lugar había pensado en comprarle algo más sexy, corto y ajustado pero Rusia era implacable con su gélido clima y no quería matarlo de frío, así que cambió de parecer y escogió una prenda que combinara con él, algo  tierno.

—Gracias—contestó  de nuevo distraído.

Kozlov lo miró a los ojos y notó su vacilación—Algo te pasa, dímelo de una vez—dijo dejando el cigarrillo en el cenicero.

—Yo…—hizo una pausa larga, de nuevo dudaba ¿debería pedírselo así sin más?

El ruso, preocupado lo haló hacia sí y lo sentó en sus piernas—Habla de una vez, no me gustan los rodeos.

Fabrizio suspiró, no necesitaba dudar ahora, necesitaba actuar—Yo quiero salir un rato—dijo con aplomo.

Kozlov se sorprendió, así que era eso, en un momento había pensado que sería algo grave, aun así dijo un tajante: —No.

—Solo un rato, por favor—pidió con ojos de súplica.

—Para qué quieres salir, aquí tienes de todo—reprendió fastidiado con el tema, sabía que nadie lo tocaría porque era suyo pero le molestaba la idea de que estuviera solo con otros hombres.

—Pero aquí me aburro, solo un rato, por favor—rogó sumiso aunque por dentro estaba que le hervía la sangre.

—Ya te dije que no, deja el tema.

Fabrizio lo abrazó fuerte y le habló cerca del cuello—pero por qué no, solo un rato—porfió.

Kozlov correspondió al abrazo y si hubieran estado solos lo habría tomado ahí mismo, pero de nuevo Boris y su mirada lo cabrearon, así que con brusquedad lo apartó poniéndolo de pie—Ya te dije que no y se acabó, deja de joder y anda a ver televisión o lo que sea  que estamos ocupados.

—Pero…

La mirada enojada de Kozlov fue contundente. La respiración del rubio era agitada ¡qué podía hacer para convencerlo!  Con desgano caminó al otro extremo de  la celda y se dejó caer en el sofá, tomó el control y  encendió la televisión sin prestar atención a la película que trasmitían.

       Por otra parte Kozlov tomó el cigarrillo e intentó retomar la conversación—dobla la cantidad pero no la saques por el mismo puerto…—iba a continuar pero vio la sonrisa algo burlona de Boris—qué mierda te pasa—preguntó molesto.

—Nunca le restringiste la salida a tus putos—comentó divertido, pues notaba que se había encariñado con el italiano.

—Él es especial—dijo sin tapujos y añadió malicioso—tú también te diste cuenta.

Boris desvió la vista apenado—Tienes razón, lo siento.

Lo ignoró volviendo al tema inicial—Alexander ha tenido problemas por eso, así que esta vez vamos a ser más precavidos—

       Mientras, el rubio que  furioso mascullaba improperios recordó algo importante: el ruso era débil ante sus lágrimas. Entusiasmado con ese último recurso  hizo gala de su hipocresía y comenzó a llorar, pensaba en lograr una cara roja y mocosa y fingir que iba al baño para pasar al lado del ruso y que este le viera, pero esta última parte no hizo falta.

Kozlov hablaba sobre sus negocios cuando Boris, que miraba de soslayo al rubio lo interrumpió—está llorando.

—Qué—dijo extrañado  y ante el gesto de Boris miró al rubio quien gimoteaba y se limpiaba la cara con el antebrazo. Y tal como lo dedujera el italiano no soportó verlo llorar— ¡Fabrizio, ven acá!

Este dio un respingo pues concentrado en su plan el grito lo tomó desprevenido y tardó en reaccionar.

 — ¡Ven acá!—apremió.

Desconcertado se acercó al mayor que repitió la acción de sentarlo sobre su regazo—por qué estás llorando—le preguntó limpiándole la cara.

 Fabrizio se sorprendió de lo bien que le estaba saliendo el plan, así que recuperando la compostura puso cara de mártir recostándose en el pecho del mayor—porque quiero salir—murmuró como niño desvalido.

—Mierda que eres necio—reprendió fastidiado, no le gustaba la idea de dejarlo salir pero tampoco que se pusiera así.

Fabrizio esperaba expectante, sabía que el ruso se estaba doblegando.

—Escucha—le dijo este tomándole el mentón para hacer que lo mirara—te voy a dar media hora, no más que eso.

Los ojos del rubio se iluminaron de felicidad.

Kozlov miró el reloj de pared—son las 3:15 a las 3:45 te quiero aquí. ¿entendiste?

— ¡Sí!—exclamó el italiano abrazándolo eufórico.

—Y no te quedes solo con nadie—advirtió.

Fabrizio rompió el abrazo y poniéndose de pie tomó el rostro del mayor con ambas manos y lo besó— ¡gracias!—exclamó como despedida para salir a la carrera de allí.

       Sorprendido Kozlov estaba sonriendo embelesado sin darse cuenta, hasta que escuchó la carcajada estridente de Boris, entonces lo miró molesto.

—Primera vez que te veo poner cara de idiota—dijo riendo.

—Vete a la mierda, Boris—replicó enojado,  aunque en el fondo guardaba la emoción del beso de su italiano, era el primero que él le daba por iniciativa propia.

        Afuera, Fabrizio no perdió tiempo ni se preocupó por las miradas indiscretas que le daban los otros presos, bajó corriendo a toda velocidad, tenía que ir al patio donde estaba el teléfono público como en toda penitenciaría,  llegó jadeando por la carrera y miró en derredor dando pronto con su objetivo; caminó entonces con detenimiento, había tres reos al lado del teléfono, Fabrizio se dirigió a ellos.

—¿Cuánto?—les preguntó por la tarifa.

       La verdad trataba de parecer seguro, pero sus fachas y la cara enrojecida aún no lo dejaban muy bien parado, aun así no le llevarían la contraria, todos sabían de quién era.

—Úsalo como quieras—le dijo el que estaba en el medio.

       Fabrizio se extrañó pero enseguida comprendió “bien, a disfrutar de  la influencia” pensó con ironía mientras tomaba el auricular, los otros tres se alejaron un poco más que para darle privacidad para intercambiar suposiciones sobre lo que su jefe le había hecho para dejarlo así , alimentando su morbo.

       Fabrizio ajeno a ello,  después de marcar el número esperaba nervioso y cuando escuchó  el “¿jefe?” de Luigi el alma le volvió al cuerpo. Intercambiaron información, desgraciadamente Luigi estaba malherido pero a pesar de ello todavía tenían esperanzas, Fabrizio le dio indicaciones, debía mantenerse oculto y contactar con Thiago Mota, un portugués sin escrúpulos que podía sacarlo de la cárcel ya que ya le había ayudado a escapar una vez. Dinero de sobra había en el “bunker” para pagarle, después de salir de allí irían a Filipinas para esconderse por un tiempo mientras recuperaba  su estatus y se encargaba de quienes lo habían jodido. Lo último de la conversación fue precisamente eso:

—Sabes quién fue.

Luigi respondió—Su primo.

       No hubo sorpresa, estaba en la lista de sus enemigos. Fabrizio colgó después de  decirle:—te contactaré mañana, ocúltate bien y has lo que te pedí— suspiró aliviado, había conseguido dar el primer paso y sonrió satisfecho—“Prepárate Kozlov, me la vas a pagar”


4 comentarios:

  1. OMG!!! que pasho???No me digas que lo lograra *comiendose las uñas de angustia* no quiero!!!! quiero que se quede con Kozlo , el necesita su ukesito a su lado TT__________TT

    ResponderEliminar
  2. No quiero pecar de ansiosa pero...que pashó =( quiero leer la conti pls

    ResponderEliminar
  3. Lo he vuelto a leer a ver si así se me quitan las ansias, pero no fnciona TnT, por fis, necesito la actualización.

    ResponderEliminar